Muchos eran los que apuntaban la pasada noche como un momento histórico para la NBA, con el récord absoluto de victorias en una temporada regular en bandeja para los Golden State Warriors (y así ha sido, pues era poco probable que los mermados Grizzlies lo lograran impedir), con el añadido emocional del último partido de la carrera de Kobe Bryant... pero, como en ocasiones la realidad supera la ficción, la auténtica historia se ha fraguado en el Staples Center de Los Angeles, pasando el partido de los Warriors a un inevitable segundo plano... momentos de esos que hacen aflorar emociones a raudales, que provocan nudos en el estómago y que, incluso, pueden impedirte conciliar el sueño con normalidad... gracias por todo, L.E.Y.E.N.D.A.
jueves, 14 de abril de 2016
jueves, 7 de abril de 2016
Desde la HRMSJ: Mis 101 temas favoritos de todos los tiempos 055
LUTHER VANDROSS: YOUR SECRET LOVE - 1996
THE EAGLES: ONE OF THESE NIGHTS - 1975
GARY MOORE: STILL GOT THE BLUES - 1990
FLEETWOOD MAC: BLACK MAGIC WOMAN - 1968
LA BARBERIA DEL SUR: LA ALEGRIA DE VIVIR - 1998
martes, 29 de marzo de 2016
Reflexiones desde Springfield: Stephen Curry, el baloncesto 2.0 y las comparaciones históricas II
En este segundo Reflexiones desde Springfield dedicado a la figura de Stephen Curry y sus Golden State Warriors, entraremos de lleno en el tema de la comparación histórica y su trascendencia en el devenir del baloncesto y la propia NBA... no tanto a nivel individual, pues redundar en la polémica con Isiah Thomas y las listas de ESPN (que ya comentamos en el anterior capítulo) me parece un tanto absurdo, al menos a estas alturas de la carrera de Stephen, como a nivel colectivo, pues estos Warriors bien podrían terminar siendo uno de esos pocos equipos capaces de lograr cambiar el curso de la historia del baloncesto.
Ha habido muy pocos equipos que se pueda decir que han cambiado la historia del baloncesto y, aunque solo el tiempo lo dirá, podríamos estar presenciando en vivo y en directo uno de ellos. Desde mi punto de vista, el primero fueron los Minneapolis Lakers de George Mikan, que en cierto modo crearon el concepto "jugador franquicia" y fueron el primer equipo de la historia del baloncesto en girar alrededor de una superestrella que dominó el juego como nunca nadie había hecho hasta entonces. Fueron el primer equipo en tener un superpívot, en dominar por completo el juego en los tableros y en sentar las bases de un lema que dominaría la NBA de las siguientes décadas: "si quieres hacer un equipo ganador, tienes que empezar por tener un gran pívot y después juntar el resto alrededor suyo". A partir de Mikan y sus Lakers, llegaron los Celtics de Russell, los Warriors y Sixers de Chamberlain, los Bucks y Lakers de Abdul-Jabbar, los Blazers de Walton, los Colonels de Gilmore, los Rockets y Sixers de Malone...
El segundo equipo que cambió la historia del baloncesto fueron los Boston Celtics de Bill Russell, pero no porque Russell fuera tan dominante como Mikan, pues para dominante su contemporáneo Wilt Chamberlain, que acaparaba récords temporada sí y temporada también, sino porque el nivel defensivo de Russell (inaudito hasta ese momento), su talento y facilidad para taponar (que convirtieron el tapón en todo un arte) y su concepto de equipo extremadamente solidario, sacrificado y batallador, provocaron que sus Celtics ganaran nada más y nada menos que 8 anillos de forma consecutiva y Russell concretamente 11 en 13 temporadas en activo (la década de los 60 fue completamente suya), algo prácticamente imposible de ser igualado jamás. A partir de los Celtics de Bill Russell (y de Red Auerbach, su entrenador, no lo olvidemos, quién creó la dinastía ganadora más larga y exitosa de la historia del baloncesto profesional americano), el baloncesto de ataque pasó a ganar partidos... y el defensivo campeonatos.
A pesar de que la defensa había ganado mucho más peso específico en el baloncesto, durante las décadas de los 70 y 80 hubo una gran proliferación de equipos con un estilo de juego rápido, vertiginoso, espectacular (probablemente influido por la ABA, pero también por el cada vez mayor número de jugadores afroamericanos forjados en los playgrounds que llegaban al baloncesto profesional), protagonizado por jugadores cada vez más atléticos y capaces de jugar por encima del aro (Julius Erving, David Thompson), con un talento ofensivo exquisito (George Gervin, Bernard King), all around players con un sexto sentido que elevó el baloncesto a su máxima expresión (Magic Johnson, Larry Bird), jugadores interiores con una gran clase y polivalencia (Spencer Haywood, Bob McAdoo), por no hablar de algunos de los pívots más grandes de todos los tiempos (Kareem Abdul-Jabbar, Moses Malone)... fue una época irrepetible, tal vez la más bella de la historia de este deporte, pero no podemos decir que ninguno de aquellos equipos, ni tan solo los Lakers del "Showtime", cambiaran la historia del baloncesto... hasta 1989.
Tras un par de años de intentarlo y quedarse a las puertas, en 1989 los Detroit Pistons de Isiah Thomas y cia., los famosos Bad Boys dirigidos por el gran Chuck Daly, consiguieron terminar con la era de dominio de los Lakers de Magic y los Celtics de Bird y fueron campeones de la NBA por dos años consecutivos. Tal fue el impacto de aquel equipo duro, ultradefensivo y de juego muy colectivo (que por el camino también había liquidado a los emergentes Chicago Bulls de Michael Jordan), que el baloncesto de la NBA cambió radicalmente a partir de ellos. Muchos equipos que pretendían aspirar a algo se volvieron mucho más rudos y defensivos (nadie olvidará a equipos como los New York Knicks de Pat Riley, los posteriores de Jeff Van Gundy, los Miami Heat del propio Riley o los Cleveland Cavaliers de Mike Fratello, entre otros) y en pocos años la NBA pasó a tener defensas más duras, ritmos ofensivos más lentos y, en consecuencia, marcadores mucho más bajos. Como ejemplo inapelable de lo expuesto, en la temporada 1988-89 (primer título de los Pistons) el global de los equipos de la NBA tuvieron una media de anotación de 109,2 puntos por partido, mientras que apenas cinco años después, en la temporada 1993-94, la media bajó hasta los 101,5... y teniendo en cuenta que todavía existía un pequeño grupo de equipos románticos, básicamente de la conferencia Oeste, que seguían apostando por correr y darle una mayor importancia al ataque, lo cual ayudó a subir un poco una media que, de lo contrario, no hubiera llegado siquiera a los 100 puntos. Todo esto tocó fondo en la temporada 1998-99, donde se alcanzó una media paupérrima de 91,6 puntos por partido... a partir de ahí, la NBA fue adoptando, poco a poco, medidas para tratar de favorecer el espectáculo y elevar la media de puntos por partido, temiendo que ese baloncesto cada vez más defensivo y menos anotador terminara perjudicando excesivamente a la propia popularidad internacional de la liga.
A partir de ahí la media de puntos fue subiendo progresivamente, de forma lenta pero sin pausa, aunque no fue hasta la temporada 2008-09 que se consiguieron alcanzar de nuevo los simbólicos, pero reveladores, 100 puntos de media. Tras dicha temporada y hasta el día de hoy, la media global de puntos ha oscilado aproximadamente entre los noventa y muchos y los 102,6 de la temporada actual y lo que resulta evidente es que en los últimos tiempos el tiro de tres puntos ha tomado un protagonismo jamás alcanzado hasta ahora en la historia del baloncesto; cada vez se lanza más desde más allá de la línea de tres, a la par que cada vez se juega menos en el poste bajo y se buscan menos situaciones interiores, a no ser que sean a partir de penetraciones desde el exterior... y ahí es donde entroncamos con Stephen Curry (máximo exponente entre los máximos exponentes de lo mencionado del tiro de tres) y sus Warriors, que vista la situación actual, el rotundo éxito de su filosofía de juego y la tremenda popularidad que los envuelve, incluido el famoso récord de los Bulls de 1996 que cada vez tienen más al alcance, bien podrían convertirse en el próximo equipo que cambie la historia del baloncesto.
Habréis notado que hemos pasado de la década de los 90 a los actuales Golden State Warriors sin mencionar apenas a Michael Jordan y sus míticos Chicago Bulls y es que, aunque parezca mentira, no fue un equipo que cambiara la historia del baloncesto, como tampoco lo fueron los Lakers de Magic Johnson ni los Celtics de Larry Bird... ni tampoco los Lakers de Shaquille O'Neal, a pesar de que el dominio ejercido por el gigantón de Newark forzara a la propia NBA a cambiar alguna regla. Y es que una cosa es ejercer un gran dominio, por más avasallador que sea, y otra cambiar el curso del baloncesto, para lo cual se deben alinear varios factores... y eso, hasta ahora, solo se ha dado en tres ocasiones ¿Serán los Warriors de Curry la cuarta ocasión?
Ahora mismo son muchos los periodistas y entendidos varios que especulan con esa posibilidad, basándose principalmente en dos premisas; primera: si un jugador como Curry ha conseguido cambiar el status quo de la liga de forma tan rotunda como inesperada, pasando por encima de valores hasta ayer mismo tan inamovibles e insuperables como LeBron James y Kevin Durant ¿No es posible que todo el baloncesto que viene por detrás trate de seguir el sendero de Stephen? Prácticamente nadie puede ser como LeBron ni llevar a cabo sus arrolladores mates, pero todos los chavales pueden parecerse a Stephen y lanzar de tres... es un detalle que, dicho así, puede parecer un tanto ridículo, pero que buscando en el fondo de la cuestión podría dar mucho que pensar, muchísimo... segunda: si el baloncesto, ya de por sí, se aleja cada vez más del juego interior puro y tira en mayor medida hacia el lanzamiento de tres puntos ¿Por qué no tomar como modelo al equipo que mejor lo ejemplifica y que, encima, lo corrobora con títulos, récords y triunfos varios?
Solo el tiempo lo dirá, pero es evidente que, de una forma u otra, estamos ante un momento histórico, a pocos partidos de llegar a unos playoffs que estoy seguro resultarán muy, pero que muy emocionantes de seguir, con un equipo, los Warriors, que intentarán hacer historia, primero consiguiendo el récord histórico de victorias en una temporada regular y después ganando su segundo campeonato de la NBA consecutivo. Unos San Antonio Spurs que personificarán la gran alternativa, siguiendo un patrón de juego mucho más clásico y, en cierto modo (salvando algunos escollos), cercano al de los Bad Boys de Detroit, con una gran defensa y un enorme juego coral, sin apenas individualismos. Y unos Cleveland Cavaliers que, junto a los Oklahoma City Thunder de Kevin Durant y Russell Westbrook, podrían ser los otros aspirantes o bien podrían certificar la caducidad de este modelo de equipo que ha abundado en los últimos tiempos (Sixers de Iverson, Lakers de Kobe, Heat de LeBron & Wade, Rockets de Harden...), basado en una o dos superestrellas que se tiran hasta las zapatillas y un puñado de jugadores complementarios que deben realizar el trabajo sucio y la intendencia sin poder optar, prácticamente nunca, a un excesivo protagonismo.
Ha habido muy pocos equipos que se pueda decir que han cambiado la historia del baloncesto y, aunque solo el tiempo lo dirá, podríamos estar presenciando en vivo y en directo uno de ellos. Desde mi punto de vista, el primero fueron los Minneapolis Lakers de George Mikan, que en cierto modo crearon el concepto "jugador franquicia" y fueron el primer equipo de la historia del baloncesto en girar alrededor de una superestrella que dominó el juego como nunca nadie había hecho hasta entonces. Fueron el primer equipo en tener un superpívot, en dominar por completo el juego en los tableros y en sentar las bases de un lema que dominaría la NBA de las siguientes décadas: "si quieres hacer un equipo ganador, tienes que empezar por tener un gran pívot y después juntar el resto alrededor suyo". A partir de Mikan y sus Lakers, llegaron los Celtics de Russell, los Warriors y Sixers de Chamberlain, los Bucks y Lakers de Abdul-Jabbar, los Blazers de Walton, los Colonels de Gilmore, los Rockets y Sixers de Malone...
El segundo equipo que cambió la historia del baloncesto fueron los Boston Celtics de Bill Russell, pero no porque Russell fuera tan dominante como Mikan, pues para dominante su contemporáneo Wilt Chamberlain, que acaparaba récords temporada sí y temporada también, sino porque el nivel defensivo de Russell (inaudito hasta ese momento), su talento y facilidad para taponar (que convirtieron el tapón en todo un arte) y su concepto de equipo extremadamente solidario, sacrificado y batallador, provocaron que sus Celtics ganaran nada más y nada menos que 8 anillos de forma consecutiva y Russell concretamente 11 en 13 temporadas en activo (la década de los 60 fue completamente suya), algo prácticamente imposible de ser igualado jamás. A partir de los Celtics de Bill Russell (y de Red Auerbach, su entrenador, no lo olvidemos, quién creó la dinastía ganadora más larga y exitosa de la historia del baloncesto profesional americano), el baloncesto de ataque pasó a ganar partidos... y el defensivo campeonatos.
A pesar de que la defensa había ganado mucho más peso específico en el baloncesto, durante las décadas de los 70 y 80 hubo una gran proliferación de equipos con un estilo de juego rápido, vertiginoso, espectacular (probablemente influido por la ABA, pero también por el cada vez mayor número de jugadores afroamericanos forjados en los playgrounds que llegaban al baloncesto profesional), protagonizado por jugadores cada vez más atléticos y capaces de jugar por encima del aro (Julius Erving, David Thompson), con un talento ofensivo exquisito (George Gervin, Bernard King), all around players con un sexto sentido que elevó el baloncesto a su máxima expresión (Magic Johnson, Larry Bird), jugadores interiores con una gran clase y polivalencia (Spencer Haywood, Bob McAdoo), por no hablar de algunos de los pívots más grandes de todos los tiempos (Kareem Abdul-Jabbar, Moses Malone)... fue una época irrepetible, tal vez la más bella de la historia de este deporte, pero no podemos decir que ninguno de aquellos equipos, ni tan solo los Lakers del "Showtime", cambiaran la historia del baloncesto... hasta 1989.
Tras un par de años de intentarlo y quedarse a las puertas, en 1989 los Detroit Pistons de Isiah Thomas y cia., los famosos Bad Boys dirigidos por el gran Chuck Daly, consiguieron terminar con la era de dominio de los Lakers de Magic y los Celtics de Bird y fueron campeones de la NBA por dos años consecutivos. Tal fue el impacto de aquel equipo duro, ultradefensivo y de juego muy colectivo (que por el camino también había liquidado a los emergentes Chicago Bulls de Michael Jordan), que el baloncesto de la NBA cambió radicalmente a partir de ellos. Muchos equipos que pretendían aspirar a algo se volvieron mucho más rudos y defensivos (nadie olvidará a equipos como los New York Knicks de Pat Riley, los posteriores de Jeff Van Gundy, los Miami Heat del propio Riley o los Cleveland Cavaliers de Mike Fratello, entre otros) y en pocos años la NBA pasó a tener defensas más duras, ritmos ofensivos más lentos y, en consecuencia, marcadores mucho más bajos. Como ejemplo inapelable de lo expuesto, en la temporada 1988-89 (primer título de los Pistons) el global de los equipos de la NBA tuvieron una media de anotación de 109,2 puntos por partido, mientras que apenas cinco años después, en la temporada 1993-94, la media bajó hasta los 101,5... y teniendo en cuenta que todavía existía un pequeño grupo de equipos románticos, básicamente de la conferencia Oeste, que seguían apostando por correr y darle una mayor importancia al ataque, lo cual ayudó a subir un poco una media que, de lo contrario, no hubiera llegado siquiera a los 100 puntos. Todo esto tocó fondo en la temporada 1998-99, donde se alcanzó una media paupérrima de 91,6 puntos por partido... a partir de ahí, la NBA fue adoptando, poco a poco, medidas para tratar de favorecer el espectáculo y elevar la media de puntos por partido, temiendo que ese baloncesto cada vez más defensivo y menos anotador terminara perjudicando excesivamente a la propia popularidad internacional de la liga.
A partir de ahí la media de puntos fue subiendo progresivamente, de forma lenta pero sin pausa, aunque no fue hasta la temporada 2008-09 que se consiguieron alcanzar de nuevo los simbólicos, pero reveladores, 100 puntos de media. Tras dicha temporada y hasta el día de hoy, la media global de puntos ha oscilado aproximadamente entre los noventa y muchos y los 102,6 de la temporada actual y lo que resulta evidente es que en los últimos tiempos el tiro de tres puntos ha tomado un protagonismo jamás alcanzado hasta ahora en la historia del baloncesto; cada vez se lanza más desde más allá de la línea de tres, a la par que cada vez se juega menos en el poste bajo y se buscan menos situaciones interiores, a no ser que sean a partir de penetraciones desde el exterior... y ahí es donde entroncamos con Stephen Curry (máximo exponente entre los máximos exponentes de lo mencionado del tiro de tres) y sus Warriors, que vista la situación actual, el rotundo éxito de su filosofía de juego y la tremenda popularidad que los envuelve, incluido el famoso récord de los Bulls de 1996 que cada vez tienen más al alcance, bien podrían convertirse en el próximo equipo que cambie la historia del baloncesto.
Habréis notado que hemos pasado de la década de los 90 a los actuales Golden State Warriors sin mencionar apenas a Michael Jordan y sus míticos Chicago Bulls y es que, aunque parezca mentira, no fue un equipo que cambiara la historia del baloncesto, como tampoco lo fueron los Lakers de Magic Johnson ni los Celtics de Larry Bird... ni tampoco los Lakers de Shaquille O'Neal, a pesar de que el dominio ejercido por el gigantón de Newark forzara a la propia NBA a cambiar alguna regla. Y es que una cosa es ejercer un gran dominio, por más avasallador que sea, y otra cambiar el curso del baloncesto, para lo cual se deben alinear varios factores... y eso, hasta ahora, solo se ha dado en tres ocasiones ¿Serán los Warriors de Curry la cuarta ocasión?
Ahora mismo son muchos los periodistas y entendidos varios que especulan con esa posibilidad, basándose principalmente en dos premisas; primera: si un jugador como Curry ha conseguido cambiar el status quo de la liga de forma tan rotunda como inesperada, pasando por encima de valores hasta ayer mismo tan inamovibles e insuperables como LeBron James y Kevin Durant ¿No es posible que todo el baloncesto que viene por detrás trate de seguir el sendero de Stephen? Prácticamente nadie puede ser como LeBron ni llevar a cabo sus arrolladores mates, pero todos los chavales pueden parecerse a Stephen y lanzar de tres... es un detalle que, dicho así, puede parecer un tanto ridículo, pero que buscando en el fondo de la cuestión podría dar mucho que pensar, muchísimo... segunda: si el baloncesto, ya de por sí, se aleja cada vez más del juego interior puro y tira en mayor medida hacia el lanzamiento de tres puntos ¿Por qué no tomar como modelo al equipo que mejor lo ejemplifica y que, encima, lo corrobora con títulos, récords y triunfos varios?
Solo el tiempo lo dirá, pero es evidente que, de una forma u otra, estamos ante un momento histórico, a pocos partidos de llegar a unos playoffs que estoy seguro resultarán muy, pero que muy emocionantes de seguir, con un equipo, los Warriors, que intentarán hacer historia, primero consiguiendo el récord histórico de victorias en una temporada regular y después ganando su segundo campeonato de la NBA consecutivo. Unos San Antonio Spurs que personificarán la gran alternativa, siguiendo un patrón de juego mucho más clásico y, en cierto modo (salvando algunos escollos), cercano al de los Bad Boys de Detroit, con una gran defensa y un enorme juego coral, sin apenas individualismos. Y unos Cleveland Cavaliers que, junto a los Oklahoma City Thunder de Kevin Durant y Russell Westbrook, podrían ser los otros aspirantes o bien podrían certificar la caducidad de este modelo de equipo que ha abundado en los últimos tiempos (Sixers de Iverson, Lakers de Kobe, Heat de LeBron & Wade, Rockets de Harden...), basado en una o dos superestrellas que se tiran hasta las zapatillas y un puñado de jugadores complementarios que deben realizar el trabajo sucio y la intendencia sin poder optar, prácticamente nunca, a un excesivo protagonismo.
miércoles, 9 de marzo de 2016
lunes, 29 de febrero de 2016
Reflexiones desde Springfield: Stephen Curry, el baloncesto 2.0 y las comparaciones históricas
Demasiado tiempo he tardado en escribir alguna entrada hablando del fenómeno Stephen Curry. Algunas ideas llevan paseando por mi cabeza desde hace meses, esperando el momento oportuno para plasmarlas en un post, sin que hasta hoy haya encontrado el momento preciso, o el tiempo suficiente, para ponerme con ello... pues bien, hoy es el día, el momento perfecto para desempolvar esta sección.
El encuentro Oklahoma City Thunder-Golden State Warriors de este Sábado pasado, que pude disfrutar entero ayer por la tarde, ha sido el detonante... si es que hacían falta más detonantes. ¿Cuantas veces hemos tocado el tema de las comparaciones históricas entre jugadores en este blog? Imposible de determinar, pues es una de las principales razones de ser de Fo Fo Fo, que ya lleva más de siete años y medio en la red. ¿Cuantas veces hemos elucubrado y desvariado con dichas comparaciones, intentando llegar a un consenso imposible, o no, que la diferencia en el tiempo dificulta en exceso? ¿Cuantas veces hemos discutido, de forma educada, eso sí, y aportando siempre datos y opiniones interesantes, sobre si ha sido mejor ésta o aquella otra gran leyenda de la historia de la NBA?... pues bien, sin quererlo ni beberlo, el fenómeno Curry ha puesto en la palestra estos debates incluso entre las propias leyendas de la historia de la NBA, pues más de una se ha descolgado dando su opinión sobre Curry y sus Warriors diciendo cosas como que en su época no serían tan buenos, que en los 90 no ganarían jamás en anillo o que Curry en aquellos tiempos tampoco sería capaz de hacer lo que hace ahora, día sí y día también... ¿Envidia? ¿Cansancio de escuchar hablar tanto sobre las maravillas de Steph? ¿Pensamientos realmente sinceros de que en aquella época no hubiese sido tan fácil? Un tema que da para mucho y en el que me gustaría profundizar aquí, en Reflexiones desde Springfield.
Empecemos por mis propias sensaciones sobre el "asesino con cara de niño". Cuando la pasada temporada Curry fue elegido MVP de la NBA por delante de LeBron James, yo comenté en varias ocasiones que eso era algo que ya habíamos vivido muchas veces a lo largo de la historia de la NBA, pues no siempre el mejor jugador de baloncesto del mundo era quién se llevaba el trofeo de MVP de la temporada. Curry hizo una gran temporada en un gran equipo, maravilló a todo el mundo, y se llevó el MVP de forma más o menos justa, pero yo tenía claro que el mejor jugador de la NBA era LeBron James, independientemente de que me gustara más o menos, lo cual pareció confirmarse en los playoffs, cuando LeBron realizó una proeza histórica llevando a sus Cavaliers hasta la final de la NBA pese a las bajas, tirando él solo del carro y llegando incluso a competir en dicha final contra unos excelsos Warriors, donde Curry cedió protagonismo decisivo a Andre Iguodala... ¿El veredicto? Warriors el mejor equipo, Curry el MVP de la temporada y LeBron el auténtico mejor jugador de baloncesto del mundo.
Al poco de comenzar esta temporada 2015-16, Steph ya maravilló a propios y extraños con actuaciones sensacionales, elevando incluso más el nivel de la temporada pasada y encima llevando a su equipo a conseguir unos récords de victorias y derrotas históricos, teniendo, a día de hoy, todavía al alcance el de más victorias en una temporada, en poder de los históricos Chicago Bulls de la 1995-96 (72-10). Poco a poco fueron corriendo ríos de tinta sobre si Steph era ya uno de los más grandes, no de ahora, sino de la historia de la NBA, pues nunca había existido un jugador como él. El hecho de que los Warriors hayan ido marchado con ese récord, sin apenas perder partidos durante la temporada (ahora mismo van con un récord jamás igualado de 53-5) no ha hecho sino aumentar esos comentarios y sensaciones y acrecentar la leyenda de Baby-Faced Assassin.
Uno de los momentos más polémicos se vivió cuando, hace poco, la ESPN realizó aquellas listas históricas con los mejores jugadores de todos los tiempos por puestos que, inevitablemente, desataron debates y polémicas por las posiciones de varios jugadores. Yo fui el primero que estuve en desacuerdo con algunas de esas posiciones, como la no inclusión de Chris Webber en el Top 10 de power-forwards en favor de jugadores como Pau Gasol o Dennis Rodman, el primer puesto de LeBron en el Top 10 de aleros, por encima de Larry Bird, el 4º puesto de Kevin Durant en la misma lista, por delante de jugadores como Elgin Baylor o John Havlicek o la no inclusión de Gary Payton, uno de los bases más completos en ambos lados de la cancha de todos los tiempos, en el Top 10 de bases... pero el dato que más polémica levantó a nivel internacional fue el 4º puesto alcanzado por Stephen Curry en la lista de bases, por encima de jugadores como Isiah Thomas (especialmente), Steve Nash o Chris Paul... tal es la pasión que está levantando Curry en los últimos tiempos, hasta el punto de ser situado por encima del gran Isiah Thomas, ya retirado, cuando todavía no ha disputado ni siete temporadas completas en la NBA y apenas cuenta con 27 años de edad.
Pues bien, tras tantos ríos de tinta, pasiones levantadas, chavales que solo quieren jugar como él, etc... nos fuimos acercando a la hora de la verdad, esa que empieza justo después del parón del All-Star, cuando se deben ir perfilando las posiciones para los playoffs, elevando algo más el nivel y entrando, poco a poco, en la fase decisiva de la temporada. Justo después del All-Star los Warriors perdieron su quinto encuentro de la temporada en un día aciago antes los Blazers, pero después no han vuelto a sufrir más derrotas, pese a haber jugado todos los partidos fuera de casa, algunos de ellos en el Este... y Curry, bueno, lo de Curry merece atención especial.
En las últimas cinco victorias consecutivas de los Warriors, tras la mencionada derrota en Portland, Curry ha ido de menos a más de una forma absolutamente impresionante. 23 puntos (con 3 triples), 9 asistencias y 3 robos en Los Angeles. 36 puntos (con 5 triples), 8 asistencias, 6 rebotes y 3 robos en Atlanta. 42 puntos (con 6 triples), 7 rebotes y 7 asistencias en Miami. 51 puntos (con 10 de 15 en triples), 8 asistencias y 7 rebotes en Orlando. Y por último (la actuación que ha terminado desatando este post) 46 puntos (12 de 16 en triples) y 6 asistencias en Oklahoma... además, pues eso no es todo, en el partido en Miami igualó la marca de Kyle Korver de 127 partidos consecutivos anotando al menos un triple, en el siguiente partido, en Orlando, superó esa marca con creces, y ayer, en Oklahoma, fueron tres récords a la vez, pues superó el suyo propio de más triples en una temporada (286) cuando todavía faltan 24 partidos para llegar al final de la regular season, se convirtió en el primer jugador de la historia en lograr meter 10 triples en dos partidos consecutivos y, encima, igualó el récord absoluto de triples en un solo encuentro (12) que ahora comparte con Kobe Bryant y Donyell Marshall... ¿Cuanto tardará en poseerlo en solitario? ¡Ah!, por cierto, y también dio la victoria a su equipo con un triple desde medio campo en el último segundo del partido.
Ahora ya no quedan dudas, si es que todavía las había; Wardell Stephen Curry II es el mejor jugador de baloncesto del mundo... ni LeBron James, ni Kevin Durant, ni nadie, a día de hoy, es capaz de hacer lo que hace Curry, ni influir de forma tan decisiva en los éxitos de su equipo. Estamos viviendo historia pura del baloncesto. A todos aquellos que os lamentáis por no haber podido ver jugar en su época a los más grandes de siempre, Kareem Abdul-Jabbar, Michael Jordan, Magic Johnson, Larry Bird... sed conscientes de que estáis ante el momento de forma más dulce de un jugador que cuando se retire, también tendrá su nombre escrito en letras de oro al lado de esas otras leyendas... por sus éxitos, por sus récords, por su excelencia y tal vez, aunque eso solo lo sabremos en el futuro, por haber cambiado la historia del baloncesto, pues hasta la llegada, o mejor dicho eclosión, de Steph, el triple tenía otro sentido, era otra cosa; Para Curry un triple es como un tiro libre y el equivalente para Stephen de lo que para cualquier otro jugador sería un tiro triple normal, es lanzar desde 10 metros o incluso más... eso jamás se ha visto en toda la historia de este deporte, es Baloncesto 2.0.
En la próxima entrada, pues este tema da para mucho, entraremos de lleno en las comparaciones históricas que aquí solo hemos apuntado... estad atentos al próximo capítulo de Reflexiones desde Springfield.
El encuentro Oklahoma City Thunder-Golden State Warriors de este Sábado pasado, que pude disfrutar entero ayer por la tarde, ha sido el detonante... si es que hacían falta más detonantes. ¿Cuantas veces hemos tocado el tema de las comparaciones históricas entre jugadores en este blog? Imposible de determinar, pues es una de las principales razones de ser de Fo Fo Fo, que ya lleva más de siete años y medio en la red. ¿Cuantas veces hemos elucubrado y desvariado con dichas comparaciones, intentando llegar a un consenso imposible, o no, que la diferencia en el tiempo dificulta en exceso? ¿Cuantas veces hemos discutido, de forma educada, eso sí, y aportando siempre datos y opiniones interesantes, sobre si ha sido mejor ésta o aquella otra gran leyenda de la historia de la NBA?... pues bien, sin quererlo ni beberlo, el fenómeno Curry ha puesto en la palestra estos debates incluso entre las propias leyendas de la historia de la NBA, pues más de una se ha descolgado dando su opinión sobre Curry y sus Warriors diciendo cosas como que en su época no serían tan buenos, que en los 90 no ganarían jamás en anillo o que Curry en aquellos tiempos tampoco sería capaz de hacer lo que hace ahora, día sí y día también... ¿Envidia? ¿Cansancio de escuchar hablar tanto sobre las maravillas de Steph? ¿Pensamientos realmente sinceros de que en aquella época no hubiese sido tan fácil? Un tema que da para mucho y en el que me gustaría profundizar aquí, en Reflexiones desde Springfield.
Empecemos por mis propias sensaciones sobre el "asesino con cara de niño". Cuando la pasada temporada Curry fue elegido MVP de la NBA por delante de LeBron James, yo comenté en varias ocasiones que eso era algo que ya habíamos vivido muchas veces a lo largo de la historia de la NBA, pues no siempre el mejor jugador de baloncesto del mundo era quién se llevaba el trofeo de MVP de la temporada. Curry hizo una gran temporada en un gran equipo, maravilló a todo el mundo, y se llevó el MVP de forma más o menos justa, pero yo tenía claro que el mejor jugador de la NBA era LeBron James, independientemente de que me gustara más o menos, lo cual pareció confirmarse en los playoffs, cuando LeBron realizó una proeza histórica llevando a sus Cavaliers hasta la final de la NBA pese a las bajas, tirando él solo del carro y llegando incluso a competir en dicha final contra unos excelsos Warriors, donde Curry cedió protagonismo decisivo a Andre Iguodala... ¿El veredicto? Warriors el mejor equipo, Curry el MVP de la temporada y LeBron el auténtico mejor jugador de baloncesto del mundo.
Al poco de comenzar esta temporada 2015-16, Steph ya maravilló a propios y extraños con actuaciones sensacionales, elevando incluso más el nivel de la temporada pasada y encima llevando a su equipo a conseguir unos récords de victorias y derrotas históricos, teniendo, a día de hoy, todavía al alcance el de más victorias en una temporada, en poder de los históricos Chicago Bulls de la 1995-96 (72-10). Poco a poco fueron corriendo ríos de tinta sobre si Steph era ya uno de los más grandes, no de ahora, sino de la historia de la NBA, pues nunca había existido un jugador como él. El hecho de que los Warriors hayan ido marchado con ese récord, sin apenas perder partidos durante la temporada (ahora mismo van con un récord jamás igualado de 53-5) no ha hecho sino aumentar esos comentarios y sensaciones y acrecentar la leyenda de Baby-Faced Assassin.
Uno de los momentos más polémicos se vivió cuando, hace poco, la ESPN realizó aquellas listas históricas con los mejores jugadores de todos los tiempos por puestos que, inevitablemente, desataron debates y polémicas por las posiciones de varios jugadores. Yo fui el primero que estuve en desacuerdo con algunas de esas posiciones, como la no inclusión de Chris Webber en el Top 10 de power-forwards en favor de jugadores como Pau Gasol o Dennis Rodman, el primer puesto de LeBron en el Top 10 de aleros, por encima de Larry Bird, el 4º puesto de Kevin Durant en la misma lista, por delante de jugadores como Elgin Baylor o John Havlicek o la no inclusión de Gary Payton, uno de los bases más completos en ambos lados de la cancha de todos los tiempos, en el Top 10 de bases... pero el dato que más polémica levantó a nivel internacional fue el 4º puesto alcanzado por Stephen Curry en la lista de bases, por encima de jugadores como Isiah Thomas (especialmente), Steve Nash o Chris Paul... tal es la pasión que está levantando Curry en los últimos tiempos, hasta el punto de ser situado por encima del gran Isiah Thomas, ya retirado, cuando todavía no ha disputado ni siete temporadas completas en la NBA y apenas cuenta con 27 años de edad.
Pues bien, tras tantos ríos de tinta, pasiones levantadas, chavales que solo quieren jugar como él, etc... nos fuimos acercando a la hora de la verdad, esa que empieza justo después del parón del All-Star, cuando se deben ir perfilando las posiciones para los playoffs, elevando algo más el nivel y entrando, poco a poco, en la fase decisiva de la temporada. Justo después del All-Star los Warriors perdieron su quinto encuentro de la temporada en un día aciago antes los Blazers, pero después no han vuelto a sufrir más derrotas, pese a haber jugado todos los partidos fuera de casa, algunos de ellos en el Este... y Curry, bueno, lo de Curry merece atención especial.
En las últimas cinco victorias consecutivas de los Warriors, tras la mencionada derrota en Portland, Curry ha ido de menos a más de una forma absolutamente impresionante. 23 puntos (con 3 triples), 9 asistencias y 3 robos en Los Angeles. 36 puntos (con 5 triples), 8 asistencias, 6 rebotes y 3 robos en Atlanta. 42 puntos (con 6 triples), 7 rebotes y 7 asistencias en Miami. 51 puntos (con 10 de 15 en triples), 8 asistencias y 7 rebotes en Orlando. Y por último (la actuación que ha terminado desatando este post) 46 puntos (12 de 16 en triples) y 6 asistencias en Oklahoma... además, pues eso no es todo, en el partido en Miami igualó la marca de Kyle Korver de 127 partidos consecutivos anotando al menos un triple, en el siguiente partido, en Orlando, superó esa marca con creces, y ayer, en Oklahoma, fueron tres récords a la vez, pues superó el suyo propio de más triples en una temporada (286) cuando todavía faltan 24 partidos para llegar al final de la regular season, se convirtió en el primer jugador de la historia en lograr meter 10 triples en dos partidos consecutivos y, encima, igualó el récord absoluto de triples en un solo encuentro (12) que ahora comparte con Kobe Bryant y Donyell Marshall... ¿Cuanto tardará en poseerlo en solitario? ¡Ah!, por cierto, y también dio la victoria a su equipo con un triple desde medio campo en el último segundo del partido.
Ahora ya no quedan dudas, si es que todavía las había; Wardell Stephen Curry II es el mejor jugador de baloncesto del mundo... ni LeBron James, ni Kevin Durant, ni nadie, a día de hoy, es capaz de hacer lo que hace Curry, ni influir de forma tan decisiva en los éxitos de su equipo. Estamos viviendo historia pura del baloncesto. A todos aquellos que os lamentáis por no haber podido ver jugar en su época a los más grandes de siempre, Kareem Abdul-Jabbar, Michael Jordan, Magic Johnson, Larry Bird... sed conscientes de que estáis ante el momento de forma más dulce de un jugador que cuando se retire, también tendrá su nombre escrito en letras de oro al lado de esas otras leyendas... por sus éxitos, por sus récords, por su excelencia y tal vez, aunque eso solo lo sabremos en el futuro, por haber cambiado la historia del baloncesto, pues hasta la llegada, o mejor dicho eclosión, de Steph, el triple tenía otro sentido, era otra cosa; Para Curry un triple es como un tiro libre y el equivalente para Stephen de lo que para cualquier otro jugador sería un tiro triple normal, es lanzar desde 10 metros o incluso más... eso jamás se ha visto en toda la historia de este deporte, es Baloncesto 2.0.
En la próxima entrada, pues este tema da para mucho, entraremos de lleno en las comparaciones históricas que aquí solo hemos apuntado... estad atentos al próximo capítulo de Reflexiones desde Springfield.
sábado, 20 de febrero de 2016
Celebrating Black History Month (A Night at Natalie's): Un guiño a New York Undercover
Tanto Fo Fo Fo como Comic is art tienen muchos (es un decir) fieles seguidores y casi ocho años de historia ininterrumpida, pero A Night at Natalie's fue un blog hecho por mi y para mi; un auténtico guiño a mi propia vida pasada (y en cierto modo también presente, claro) que probablemente no interesó a nadie más que a mi mismo y que encima le tocó vivir en una mala época para los blogs... y es que además, la música que tocó no es precisamente la más popular en este país en el que vivimos, más dado a la música electrónica y el Pop/Dance comercial por un lado, al flamenquito (que no Flamenco) y baladitas a lo Bisbal por otro... y como mucho, en cuanto a música más interesante, al Rock, pero para nada al Jazz, al Blues, al Soul o al Hip Hop.
Con esto solo quiero anunciar el cierre oficial y definitivo de A Night at Natalie's, un lugar mágico que a pesar de todo cumplió con su cometido, hacerme vibrar durante su proceso de creación y hacerme rememorar los viejos tiempos, aquellos que llegaron para quedarse para siempre en lo más profundo de mi alma... pero a pesar de que el blog desaparezca, quiero aprovechar el Black History Month de este año para rendirle homenaje y dejar aquí constancia de que existió, empezando por la carta de presentación que fue la primera entrada del blog y que reproduzco a continuación tal cual la escribí en su momento, después de la foto con los tres protagonistas principales de New York Undercover: Malik Yoba, Patti D'Arbanville y Michael DeLorenzo.
Esta es la materia de la que están hechos los sueños:
Mi frente está sudorosa, siento un leve temblor en las rodillas, no ceso de balancearme de un lado para otro sin apenas darme cuenta; sin duda estoy nervioso, pues esta es la noche... Mi noche... Hoy inauguramos el Natalie's... Bueno, en su nueva época, pues el Natalie's tiene mucha historia detrás; muchos grandes momentos vividos en el pasado.
Parece que fue ayer, pero ya han pasado más de quince años desde aquel 15 de Mayo de 1997 cuando el Natalie's ofreció su última actuación en directo... El gran Johnny Gill concretamente... Hay recuerdos, momentos, canciones, que permanecen tremendamente frescos en mi memoria, como su hubiese sido ayer mismo... ¡Como pasa el tiempo!
También parece que fue ayer cuando estuve charlando con mi colega J.C., sentados en una escalera de piedra situada en la acera de enfrente del local que un día había sido el Natalie's, dominados por la nostalgia, recordando los viejos tiempos... Pero fue hace más de cuatro años. Recuerdo que le pregunté por Eduardo, por Nina, por la teniente Cooper... Y por supuesto por "G" y Chantel, pero lo más fresco en mi memoria es el momento en el cual le comenté que tenía intención de recuperar algún día el Natalie's... Se mostró incrédulo, me dijo que hay cosas que deben quedar en el pasado, que es imposible recuperar. ¡Son otros tiempos! ¡Ya sabes! Ni tan solo la música es la misma hoy en día... Pero tras mirarme fijamente a los ojos, sus risas amigables se convirtieron en una mueca de seriedad y respeto, pues entendió a la perfección la sinceridad de mis palabras y supo que estaba hablando completamente en serio... Seguidamente dijo: Tienes razón, sería grande.
Y ahora ha llegado el momento, al fin... Solo deseo que lleguen ya los invitados y todo comience a fluir, para así quitarme este peso de encima. Ahora entra J.C.; bien ¿Como estás colega? Esta es la gran noche, sí, como lo sabes... Tras la llegada de J.C. ya me siento mejor, más tranquilo, como si alguien me hubiese susurrado al oído: todo va a ir bien, tranquilo, vais a estar todos los que sois y vais a ser todos los que estáis, como en los viejos tiempos.
Ya van llegando los invitados; en breve os tendré que dejar para ir a saludarles, pero antes permitidme que os diga que estáis todos invitados al Natalie's, hoy y todas las noches que queráis, siempre que os apetezca escuchar buena música y recordar New York Undercover. Solo deciros que este espacio, aunque virtual y ciertamente distinto del viejo Natalie's, intentará que su esencia permanezca y que quien adorara el viejo Natalie's se sienta igualmente cómodo y a gusto por aquí.
Para muchos, New York Undercover fue simplemente una serie policíaca; otra serie policíaca... Pero para mi siempre fue muchas cosas más, al fin y al cabo a menudo los crímenes y las investigaciones pertinentes solo eran la excusa y el puntito comercial para contar todo lo demás, las relaciones y dramas personales de los protagonistas. Entre otras particularidades, fue el primer drama policíaco de la historia en el cual ninguno de sus dos protagonistas principales era blanco, en cada uno de los episodios de sus tres primeras temporadas (la cuarta para mi no cuenta...) ofrecía una entradilla anterior a los títulos de crédito donde, sin diálogo alguno, se mostraba el crimen del que los protagonistas se iban a tener que encargar en dicho capítulo, siempre aderezado con un tema musical de lo más granado del R&B y el Hip Hop de la época, y luego estaba el Natalie's... ¡Uhhh el Natalie's! Ese local onírico que haría las delicias de todos los amantes del Soul y el R&B de los 90... En todos y cada uno de los capítulos (excepto los de la deleznable cuarta temporada... ¿He dicho ya que para mi no cuenta?) había una escena, generalmente hacia el final del episodio, donde los protagonistas acababan tomando algo en el Natalie's mientras en el escenario cantaba algún ilustre del Soul (aunque también se llegó a escuchar algo de Jazz, Blues, Reggae, Salsa y Hip Hop). Por allí pasó lo mejor de lo mejor... Desde Gladys Knight, Teddy Pendergrass, Al Green, James Brown o Curtis Mayfield, hasta Keith Sweat, Brian McKnight, Aaliyah, Mary J. Blige o los Boyz II Men, pasando por B.B. King, Celia Cruz, Tito Puente, Phil Collins o Ziggy Marley, entre muchísimos más... La andadura del viejo Natalie's abarcó desde Septiembre de 1994 hasta Mayo de 1997, lo que duraron las tres primeras temporadas de New York Undercover. Durante este periodo de tiempo se publicaron algunos de los mejores discos de la historia del Hip Hop, y el R&B moderno estaba en su época de máximo esplendor... Y eso es algo que queda bien patente en la serie... Es por todo esto y por ciertas sensaciones que me resultan muy difíciles de explicar, imposibles de transmitir, que New York Undercover representa algo muy especial para mi; una etapa de mi vida, una época un tanto onírica de alguien que vivía en Harlem, como J.C., como Eddie, aunque solo fuera en sueños... O en espíritu... O... En fin, ya avisé de que era algo difícil de explicar, así que no insisto.
Bien, lo dicho, estáis invitados a "A Night at Natalie's" siempre que queráis y os apetezca recordar dicha serie y/o escuchar a los mejores del Soul, el Blues, el Jazz, el Hip Hop... En fin, ya sabéis. Peace out.
Mo Sweat
No obstante he podido encontrar estos que tenéis a continuación, que van a servir de perfecto colofón a esta entrada homenje a A Night at Natalie's... peace out!
1. Tema de presentación de la serie (vídeo).
2. La típica actuación en directo en el Natalie's, generalmente al final del episodio; en esta ocasión con la tristemente desaparecida Aaliyah y el tema Choosey Lover (vídeo).
3. Un tema inolvidable que representa uno de los momentos más emotivos de la serie y que, además, es uno de mis favoritos; el gran Montell Jordan con el tema What You Won't Do For Love (vídeo).
Durante los próximos días recuperaré dos entradas de A Night at Natalie's, que a la postre serán, junto a esta misma, el único vestigio que quedará de aquel sueño de una noche de verano; dos entradas de una sección que pretendía (y lo hizo, aunque solo fuera en dos ocasiones) reseñar discos que para mi son inolvidables y que, tal vez, continuaré aquí en Fo Fo Fo, pues me parece especialmente interesante.
No quisiera terminar sin dedicarle esta entrada a Marcos, la única persona que, a lo largo de los dos años y medio de vida de A Night at Natalie's, dejó comentarios por allí, lo cual demuestra que su alma también estuvo tocada por el viejo Natalie's, por la noche de Harlem, por... en fin, tu ya sabes ¡Gracias!
domingo, 14 de febrero de 2016
Un concurso de mates para el recuerdo
De momento este All-Star Weekend de Toronto 2016 nos ha dejado el mejor concurso de mates de los últimos años y probablemente uno de los mejores de siempre... los señores Zach LaVine y Aaron Gordon han mantenido un espectacular duelo que ha llegado incluso a forzar mates extra para desempatar una igualadísima final.
Ojalá el partido de las estrellas de esta noche lograra unas sensaciones parecidas, aunque no tengo muchas esperanzas.
Zach LaVine & Aaron Gordon... Aaron Gordon & Zach LaVine, un concurso de mates para la historia... y no es un tópico.
Ojalá el partido de las estrellas de esta noche lograra unas sensaciones parecidas, aunque no tengo muchas esperanzas.
Zach LaVine & Aaron Gordon... Aaron Gordon & Zach LaVine, un concurso de mates para la historia... y no es un tópico.
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sábado, 6 de febrero de 2016
Chris Bosh... o el arte de caer bien
A vueltas con el tema de la no elección de Pau Gasol para el partido All-Star que se disputará el próximo 14 de Febrero en Toronto, me he dado cuenta de un curioso y frío dato: Chris Bosh ha estado presente en todos y cada uno de los partidos de las estrellas que se han disputado desde la temporada 2005-06 hasta la actualidad... y también va a estar presente en éste.
Todo esto me recuerda aquello, tantas veces comentado, de que no todos los jugadores caen igual de bien a las altas esferas de la NBA... o no interesan de la misma forma... es cierto que injusticias ha habido siempre, más cuando en este tipo de partidos solo pueden ir 24 jugadores (12 por conferencia) y a veces se premia el récord del equipo por encima de estadísticas individuales (este año tenemos el claro caso de LaMarcus Aldridge), pero es que el señor Chris Bosh, sin llegar a ser una megaestrella del nivel de un Kobe Bryant, un LeBron James o un Tim Duncan, parece que tiene el billete reservado de antemano, haga lo que haga, tenga grandes estadísticas individuales o no las tenga, juegue en equipos con un gran récord o con un mal récord... es un auténtico privilegiado.
A continuación tenemos cuatro ejemplos de temporadas donde el Sr. Bosh podría haberse quedado perfectamente fuera del partido de las estrellas en favor de otros jugadores, pero que, evidentemente, no fue así, porque él siempre lo tiene asegurado.
Temporada 2005-06
Chris Bosh (Raptors): 22,5 puntos, 9,2 rebotes, 2,6 asistencias, 1,1 tapones y 0,7 robos (fue All-Star)
Chris Webber (76ers): 20,2 puntos, 9,9 rebotes, 3,4 asistencias, 0,8 tapones y 1,4 robos de balón (no fue All-Star)
* En esta temporada los Sixers de Webber se quedaron a las puertas de los playoffs, siendo novenos de la Conferencia Este con 38 victorias y 44 derrotas... los Raptors de Bosh no tuvieron ninguna opción de playoffs, siendo doceavos con un récord de 27-55.
Temporada 2012-13
Chris Bosh (Heat): 16,6 puntos, 6,8 rebotes, 1,7 asistencias, 1,4 tapones y 0,9 robos (fue All-Star)
Al Horford (Hawks): 17,4 puntos, 10,2 rebotes, 3,2 asistencias, 1,1 tapones y 1,1 robos (no fue All-Star)
*En esta temporada los Heat de Bosh fueron los líderes de la Conferencia Este con 66 victorias y 16 derrotas (y posteriormente campeones de la NBA)... los Hawks de Horford terminaron sextos del Este con un récord de 44-38.
Temporada 2013-14
Chris Bosh (Heat): 16,2 puntos, 6,6 rebotes, 1,1 asistencias, 1,0 tapones y 1,0 robos (fue All-Star)
Al Jefferson (Bobcats): 21,8 puntos, 10,8 rebotes, 2,1 asistencias, 1,1 tapones y 0,9 robos (no fue All-Star)
*En esta temporada los Heat de Bosh fueron segundos de la Conferencia Este (54-28) y finalmente subcampeones de la NBA... los Bobcats de Jefferson fueron séptimos del Este con un récord de 43-39.
Temporada 2015-16
Chris Bosh (Heat): 19,1 puntos, 7,5 rebotes, 2,4 asistencias, 0,7 tapones y 0,7 robos (será All-Star)
Pau Gasol (Bulls): 16,7 puntos, 11,0 rebotes, 3,3 asistencias, 2,0 tapones y 0,6 robos (no será All-Star)
*A día de hoy los Bulls de Gasol son quintos del Este con 27 victorias y 21 derrotas... los Heat de Bosh son sextos con un récord de 28-22.
Me da bastante rabia un dato un tanto curioso; que en la primera temporada aquí reseñada el damnificado fuera Chris Webber y en la última Pau Gasol, ambos jugadores que han disputado la mayor parte de sus carreras como ala-pívots, que se encuentran entre mis favoritos personales y que ambos han sido precisamente la antítesis de Chris Bosh en ese aspecto, pues solo cuentan con cinco elecciones cada uno para el partido de las estrellas... lo cual es injusto, sin duda.
Por un lado, Pau Gasol ha sido recientemente elegido por la prestigiosa ESPN como uno de los 10 mejores ala-pívots de la historia de la NBA (concretamente el noveno)... evidentemente Chris Bosh no estaba en esa lista.
Por otro lado, aunque Chris Webber se quedara injustamente fuera de esa lista de ESPN en favor de jugadores como el propio Pau o Dennis Rodman, ha sido uno de los power-forwards más grandes de la historia y, ante la duda, solo comparad el nivel del mejor Webber (evidentemente el de Sacramento) con el del mejor Bosh... ¿Alguna duda?
Pues bien, todo eso no importa, pues tanto Webber como Gasol han tenido que sudar sangre para poder ser all-stars y se han tenido que alinear varios planetas (grandes estadísticas individuales, buen récord de sus equipos, momentos especialmente dulces) para que los eligieran apenas cinco veces cada uno a lo largo de sus carreras... mientras que en el caso de Bosh no hace falta nada de eso, Bosh siempre es apuesta segura... ya lo saben, ponga un Bosh en su vida, nunca falla.
Todo esto me recuerda aquello, tantas veces comentado, de que no todos los jugadores caen igual de bien a las altas esferas de la NBA... o no interesan de la misma forma... es cierto que injusticias ha habido siempre, más cuando en este tipo de partidos solo pueden ir 24 jugadores (12 por conferencia) y a veces se premia el récord del equipo por encima de estadísticas individuales (este año tenemos el claro caso de LaMarcus Aldridge), pero es que el señor Chris Bosh, sin llegar a ser una megaestrella del nivel de un Kobe Bryant, un LeBron James o un Tim Duncan, parece que tiene el billete reservado de antemano, haga lo que haga, tenga grandes estadísticas individuales o no las tenga, juegue en equipos con un gran récord o con un mal récord... es un auténtico privilegiado.
A continuación tenemos cuatro ejemplos de temporadas donde el Sr. Bosh podría haberse quedado perfectamente fuera del partido de las estrellas en favor de otros jugadores, pero que, evidentemente, no fue así, porque él siempre lo tiene asegurado.
Temporada 2005-06
Chris Bosh (Raptors): 22,5 puntos, 9,2 rebotes, 2,6 asistencias, 1,1 tapones y 0,7 robos (fue All-Star)
Chris Webber (76ers): 20,2 puntos, 9,9 rebotes, 3,4 asistencias, 0,8 tapones y 1,4 robos de balón (no fue All-Star)
* En esta temporada los Sixers de Webber se quedaron a las puertas de los playoffs, siendo novenos de la Conferencia Este con 38 victorias y 44 derrotas... los Raptors de Bosh no tuvieron ninguna opción de playoffs, siendo doceavos con un récord de 27-55.
Temporada 2012-13
Chris Bosh (Heat): 16,6 puntos, 6,8 rebotes, 1,7 asistencias, 1,4 tapones y 0,9 robos (fue All-Star)
Al Horford (Hawks): 17,4 puntos, 10,2 rebotes, 3,2 asistencias, 1,1 tapones y 1,1 robos (no fue All-Star)
*En esta temporada los Heat de Bosh fueron los líderes de la Conferencia Este con 66 victorias y 16 derrotas (y posteriormente campeones de la NBA)... los Hawks de Horford terminaron sextos del Este con un récord de 44-38.
Temporada 2013-14
Chris Bosh (Heat): 16,2 puntos, 6,6 rebotes, 1,1 asistencias, 1,0 tapones y 1,0 robos (fue All-Star)
Al Jefferson (Bobcats): 21,8 puntos, 10,8 rebotes, 2,1 asistencias, 1,1 tapones y 0,9 robos (no fue All-Star)
*En esta temporada los Heat de Bosh fueron segundos de la Conferencia Este (54-28) y finalmente subcampeones de la NBA... los Bobcats de Jefferson fueron séptimos del Este con un récord de 43-39.
Temporada 2015-16
Chris Bosh (Heat): 19,1 puntos, 7,5 rebotes, 2,4 asistencias, 0,7 tapones y 0,7 robos (será All-Star)
Pau Gasol (Bulls): 16,7 puntos, 11,0 rebotes, 3,3 asistencias, 2,0 tapones y 0,6 robos (no será All-Star)
*A día de hoy los Bulls de Gasol son quintos del Este con 27 victorias y 21 derrotas... los Heat de Bosh son sextos con un récord de 28-22.
Me da bastante rabia un dato un tanto curioso; que en la primera temporada aquí reseñada el damnificado fuera Chris Webber y en la última Pau Gasol, ambos jugadores que han disputado la mayor parte de sus carreras como ala-pívots, que se encuentran entre mis favoritos personales y que ambos han sido precisamente la antítesis de Chris Bosh en ese aspecto, pues solo cuentan con cinco elecciones cada uno para el partido de las estrellas... lo cual es injusto, sin duda.
Por un lado, Pau Gasol ha sido recientemente elegido por la prestigiosa ESPN como uno de los 10 mejores ala-pívots de la historia de la NBA (concretamente el noveno)... evidentemente Chris Bosh no estaba en esa lista.
Por otro lado, aunque Chris Webber se quedara injustamente fuera de esa lista de ESPN en favor de jugadores como el propio Pau o Dennis Rodman, ha sido uno de los power-forwards más grandes de la historia y, ante la duda, solo comparad el nivel del mejor Webber (evidentemente el de Sacramento) con el del mejor Bosh... ¿Alguna duda?
Pues bien, todo eso no importa, pues tanto Webber como Gasol han tenido que sudar sangre para poder ser all-stars y se han tenido que alinear varios planetas (grandes estadísticas individuales, buen récord de sus equipos, momentos especialmente dulces) para que los eligieran apenas cinco veces cada uno a lo largo de sus carreras... mientras que en el caso de Bosh no hace falta nada de eso, Bosh siempre es apuesta segura... ya lo saben, ponga un Bosh en su vida, nunca falla.
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