The true object of all human life is play.
The earth is a task garden, heaven is a playground.

G. K. Chesterton

sábado, 18 de julio de 2009

Anécdotas y divagaciones baloncestísticas de un lunático: la influencia negativa de algunos entrenadores sobre la carrera de algunos jugadores

Este post va a ser algo atípico, al menos si lo comparáis con los contenidos habituales de Fo Fo Fo; se trata de una reflexión acerca de lo negativa que puede llegar a ser para la carrera de algunos jugadores su relación con ciertos entrenadores. Todo esto me vino a la mente a raíz de una conversación con un compañero de trabajo que en categoría cadete había sido uno de los mejores jugadores de toda Cataluña, que unos años más tarde estaba jugando en categoría EBA y que a pesar de su enorme talento individual y de sus buenas cualidades físicas (algo que me han confirmado terceras personas), no jugó prácticamente nada, hasta el punto de amargarse y en apenas dos años (y siendo muy joven) colgar las botas.

Habría que matizar que esta persona de la que hablo, posee mucho carácter y que en alguna que otra ocasión ha tenido algún que otro roce con los técnicos que lo han entrenado; de todas maneras estuve a punto de hacerle una entrevista formal y publicarla en Fo Fo Fo, de manera que él se hubiera explayado a gusto (de eso no me cabe duda) y habría contado su experiencia EBA en un equipo donde él literalmente se "salía" en los entrenamientos, donde les hacía un traje muchas veces a jugadores que en los partidos jugaban mucho más que él y donde por más que lo intentara, nunca consiguió jugar los minutos que supuestamente merecía; siempre bajo su punto de vista, claro.

Finalmente no le he hecho la entrevista; primero por que el entrenador damnificado, actualmente es el técnico de uno de los clásicos de la ACB y segundo porque al fin y al cabo sería la opinión de una parte, sin que esté la otra para poder defenderse ni poder dar sus motivos y razones sobre el tema.

Pero, pero, pero,... todo esto me ha hecho recordar otro espinoso tema que me toca mucho más de cerca, básicamente porque se trata de mi hermano y porque en categoría cadete, sufrió algo parecido, hasta el punto de condicionarle totalmente la carrera como jugador de baloncesto; o hipotética carrera, ya que en categoría cadete nadie sabe todavía hasta donde va a llegar...

Primero quiero aclarar algunos puntos, para poder situarnos correctamente en la historia. Mi hermano tiene 5 años menos que yo, pero era mucho mejor jugador de baloncesto de lo que yo he sido, principalmente porque él comenzó a jugar a una buena edad (12 años) y yo no (17 y un poco más en serio hacia los 20) y además yo siempre he sufrido de problemas en las rodillas que me han limitado mucho. Por esa época jugaba en el CB Manresa, donde tanto en categoría infantil como después en cadete era de los mejores del equipo. Ya en categoría cadete, compartió vestuario con un montón de futuros jugadores EBA e incluso con alguno que ha llegado a jugar en LEB y él seguía siendo de los mejores del equipo, ya que muchos de estos futuros EBA o LEB o bien eran buenos tiradores, o eran rápidos, o lo que sea, pero mi hermano era el único del equipo que destacaba más o menos en todo, el más completo; buen anotador, capacidad para jugar por dentro y por fuera, el mejor defensor del equipo, un gran reboteador para jugar de tres, buen pasador...; pero de repente dejó de jugar y punto, simplemente no jugaba ni un segundo, ni que fuera un amistoso, y les voy a contar la historia tal y como él siempre me la ha contado...

En categoría infantil (último año) tenía a un entrenador llamado Dani, al cual mi hermano siempre ha alabado, diciéndome muchas veces que de él aprendió realmente a jugar a baloncesto; con él, mi hermano era el mejor jugador del equipo (o al menos uno de los mejores), pero llegó el fatídico verano en el cual pasaban de categoría infantil a cadete y el CB Manresa fichó a un entrenador proveniente de Olesa llamado Lluís, que iba a ser el entrenador de los cadetes de primer año; o sea, del equipo de mi hermano.

Mi hermano siempre ha tenido un carácter muy fuerte, incluso de niño y nunca se ha dejado humillar por nada ni por nadie; curiosa es la anécdota sobre un día en que viajaban en autobús su equipo y el de los más grandes; y a los "veteranos" les dio por hacer la broma de dejarlos a todos en calzoncillos, quisieran o no, por la fuerza y al llegar al destino tuvieron que bajar todos del autobús en paños menores... adivinen quien fue el único que bajó con toda su ropa; pues sí, mi hermano. Cuando trataron de quitársela por la fuerza (y lo intentaron entre varios), se lió a puñetazos hasta que absolutamente nadie tuvo "cojones" de lograrlo.

Pues bien, según mi hermano, este entrenador llamado Lluís tenía ciertos detalles y solía hacer ciertas bromas con ciertas connotaciones (por decirlo de alguna manera) "gays"; en la mayoría de casos no dejaban de ser simplemente tonterías, pero había curiosidades como que solía ducharse con ellos pese a que no corría ni soltaba una gota de sudor durante los entrenamientos o que en sus bromas solían haber a menudo detalles sexuales (recordemos que estamos hablando de chavales de 14-15 años).
Un día, hacia el final de la pretemporada y haciendo un partido de rugby en plan de cachondeo en un parque de Manresa, sucedió la que según piensa mi hermano, fue la causa detonante de todo. A Jordi (mi hermano) le daba la sensación de que el entrenador aprovechaba los placajes para meter mano, así con el cachondeo y con la broma, pero los iba sobando, con lo que él trataba de mantenerse bastante al margen, pero llegó lo inevitable, mi hermano con el balón, frente a frente con el entrenador y poco tiempo para pensar; el entrenador se abalanzaba hacia él, con lo que Jordi decidió tomárselo como si fuera un partido a vida o muerte y embistió al entrenador de tal manera, con balón incluido, que le rompió la clavícula.

A partir de ahí mi hermano dejó de jugar; llegó a jugar 0 segundos incluso en un amistoso. Lo que a mi más me dolió fue que él era de los mejores del equipo, de un equipo que mandó varios jugadores a la EBA e incluso alguno a la LEB. Tras aquella temporada, mi hermano se fue del equipo, para ir a parar al Joanenc, un equipo que estaba en 3ª Catalana, pero donde fue feliz, jugó todos los minutos que quiso y sin ninguna duda fue el mejor del equipo durante los dos años que permaneció allí. Tras esos dos años, yo y varios amigos y conocidos montamos un equipo para jugar en una liga intercomarcal de aficionados y él, viendo que jugando en el Joanenc a lo máximo que podía aspirar era a llegar al senior y jugar en 3ª Catalana, decidió dejarlo y venirse a jugar con nosotros, entre amigos y hermanos. y así terminó su corta carrera federada como jugador de baloncesto.

Varios años después, yo seguí jugando al baloncesto en la calle, algo que pese a mis eternos problemas físicos no he dejado de hacer nunca (algún día tengo que contar lo del verano del 99, y no me refiero a lo de Daimiel).

Mi hermano tuvo que dejar por completo la práctica del baloncesto tras sufrir varios esguinces de ligamentos y ahora ya hace muchos años que no ha vuelto ni a tocar un balón.

Y Lluís, el entrenador, llegó a dirigir al equipo senior masculino del Olesa en categoría EBA.

PD: Antes de realizar este post le pregunté a mi hermano si quería hacerlo a modo de entrevista, para que pudiera contarlo con todo lujo de detalles y que todas las palabras fueran surgidas de su propia boca, pero me dijo que no.

PD II: La vida no es justa, el baloncesto tampoco, pero hay ciertos entrenadores que no ayudan a ello y prefieren más hacer valer su ego que tratar de exprimir al máximo el talento de chavales que al fin y al cabo, están en la edad de aprender continuamente y de tratar de sacar todo el talento que llevan dentro; citando al personaje interpretado por Chazz Palminteri en Una Historia del Bronx: no hay nada más triste que el talento desaprovechado...

PD III: Esto va dedicado a ti, Jordi, además de mi hermano, uno de los mejores jugadores de baloncesto con los que he tenido el placer de poder jugar.

32 comentarios:

Jacobo Rivero dijo...

Buenas Mo. Me conecto y me encuentro con este post. Yo soy entrenador, llevo un cadete, y soy un flipado del banquillo y los equipos. No puedo contar todos los horrores de entrenador que he conocido en estos últimos años. Gente que no tiene ni idea ni de pedagogía, ni de baloncesto, y que le pueden joder la ilusión a un montón de chavales. Una pena lo de tu hermano Jordi. En estos casos yo creo que hay que intentar convencer a las 'victimas' que el baloncesto prevalece por encima de los malos entrenadores. Los buenos valen mucho más, así como los tiempos de disfrute que genera este deporte, se llegue hasta donde se llegue, se juegue donde se juegue.
Un abrazo

General Espartero dijo...

Es una lástima. Lo siento por tu hermano porque que te pasen cosas de esas cuando amas este deporte es jodido.

El otro día me preguntaba un amigo si iba a volver a jugar (a nivel regional, claro). Le dije que ni me lo planteo, que estas cosas o se hacen con amigos y gente que conoces y con la que te encuentras a gusto y estás integrado o te puedes encontrar al clásico entrenador (junto con su amiguito jugador en el que acaban todos los sistemas) que ha sido un paquete toda su vida y que se ha hecho entrenador para poder mandar algo. Lo peor que te puede pasar es ir a pasártelo bien porque amas este deporte y acabar sufriendo cada vez que vás a entrenar.

En fin, que sé lo que es sufrir a entrenadores y que de verdad siento lo que pasó. Me siento identificado, aunque si tu hermano jugaba bien yo nunca he sido más que del montón.

un saludo!

Mo Sweat dijo...

Saludos, Jacobo.

Me quedo con esta frase tuya: "En estos casos yo creo que hay que intentar convencer a las 'víctimas' que el baloncesto prevalece por encima de los malos entrenadores. Los buenos valen mucho más, así como los tiempos de disfrute que genera este deporte, se llegue hasta donde se llegue, se juegue donde se juegue".

De todas maneras debo aclarar que el entrenador en cuestión era (es, supongo) un gran entrenador a nivel técnico y mi hermano siempre lo ha admitido; siempre me ha dicho que de haber seguido con él, hubiera aprendido mucho de baloncesto, el problema era lo otro...

Mo Sweat dijo...

Saludos, General.

También me quedo con la siguiente frase tuya: "te puedes encontrar al clásico entrenador (junto con su amiguito jugador en el que acaban todos los sistemas) que ha sido un paquete toda su vida y que se ha hecho entrenador para poder mandar algo".

Y me quedo con ella porque también he vivido casos de este tipo. Precisamente hace unos 9 años me ofrecieron fichar por un equipo de por aquí cerca que estaba en 3ª Catalana; apenas tenían pívots y un conocido mio me dijo ¿por que no vas y fichas con ellos?... acepté y fiché, el equipo estaba compuesto casi todo por escoltas y aleros (algunos de los cuales tenían que jugar en posiciones interiores por falta de hombres altos) y un base que era la típica estrellita del equipo, que de base nada, simplemente se dedicaba a tirarse todas las que quería y punto. Encima el entrenador era un personaje sin ninguna personalidad que dejaba a los jugadores hacer lo que quisieran y especialmente al base tirarse todo lo que quisiera... aguanté unos 6 o 7 partidos, me dirigí un día al pabellón y le di la camiseta del equipo al encargado del pabellón y le pedí que se la diera al entrenador de mi parte... jamás volví a aparecer por ahí.

Como tu bien dices, para jugar en 3ª Catalana, sin cobrar y sin estar jugando a gran nivel, a no ser que estés en un equipo donde el entrenador haga que se juegue bien en equipo y puedas disfrutar jugando a baloncesto, vale más jugar en la calle o entre amigos, así de simple.

Por cierto, ¡¡que difícil es encontrar equipos en estas categorías que metan balones dentro a los pívots!!... parece que haya un requisito que sea que los jugadores exteriores tengan que cascárselas todas...

Pirrimarzon dijo...

Siento lo de tu hermano, Mo, y siento también lo de muchos jóvenes que han tenido que pasar por situaciones parecidos.

Sin ánimo de querer hacer de abogado del diablo, yo también he conocido casos en los que algunos chavales intentaban ir de estrellitas desobedeciendo las direcciones de juego del entrenador, o queriendo ser más listos que nadie. En un vestuario hay una jerarquía que hay que respetar, o por lo menos así me lo enseñaron de pequeño.

Cuando yo jugaba de pequeño, era el que menos minutos disputaba del partido, pero no me quejaba, porque sabía que era el peor del equipo. Qué le vamos a hacer.

Lo de tu hermano según cuentas no tiene nada que ver, pero ponte tú en la situación de un entrenador al que sus jugadores, chavales jóvenes, con edades complicadas, con las hormonas a cien, interesados en "agradar" a las chicas que van a la grada... y encima quieren imponer su juego al del equipo. También hay que comprenderlo.

El otro día me reuní con unos amigos para jugar un partido de basket. Había varios jugadores nuevos, de los que no sabes cómo se las gastarán con el balón naranja. Y lo que más coraje da es que empiecen a chupar como Jordans de la vida, cuando tú te partes los cuernos luchando por rebotes, abriendo huecos y haciendo bloqueos, el otro se las juega desde 8 metros... Y ya tenemos cierta edad...

Por eso te digo que la pedagogía en el mundillo del baloncesto está infravalorada. Los entrenadores deben aprender a "imponer" sus criterios de enseñanza y de juego con la mejor de las receptividades de los chavales. Insisto en que no es el caso de tu hermano, pero en otros casos acontecidos me consta que ha sido así.

Saludos Mo

Mr. Naismooth dijo...

Uno de los mejore posts que he leido ultimamente (que ya es decir).

Yo tambien he sido entrenador de categorias inferiores durante años (infantil y cadete masculino sobre todo) y he conocido elementos como el que tuvo que "sufrir" tu hermano.

Para mi, entrenar a chavales ha sido la parte más gratificante de mi experiencia en el baloncesto. Creo que más incluso que jugar. Los chicos entre los 12 y los 15 ya apuntan condiciones y al mismo tiempo son "controlables". Un juvenil es ya una bomba de testosterona.

Supongo que Jacobo coincidirá conmigo en que la satisfacción que produce ver a tus jugadores encestar sus primeras bandejas con la izquierda, capturar sus primeros rebotes tras coger la posición bajo el tablero, o forzar su primeras perdidas de balón mediante la defensa, es una sensación irrepetible. Tienes la opción de transmitir aquello que te apasiona a esos enanos, que en algunos casos te superan en estatura y contribuir (minimamente) a su desarrollo como personas.

Interfectos como el que se cruzó en la vida de tu hermano dudo que sientan lo que comento cuando trabajan con sus jugadores. Pienso que el entrenador en esas categorias debe ser un "hermano mayor" en el que confiar y al que respetar. Si no se sabe interpretar ese papel, entonces recomendaria mantener las distancias y imponer la disciplina castrense, antes que transformarse en un balbuceante payaso, que hace cosas que los chicos no entienden, lo cual genera perdida de respeto, inseguridad, y en algunos casos pequeños traumas en los chavales "damnificados" de las bromitas y mamarrachadas de ese entrenador tan "enrollado" que utiliza a su equipo en su propio beneficio para paliar Dios sabe que carencias mentales o afectivas que tenga.

Pero bueno, como todos han dicho, lo importante de esto es tener una cesta en el horizonte, la pelota en la mano, un compañero al que pasarla y un rival que nos ponga a prueba. El resto es accesorio, a no ser que te ganes el pan con el baloncesto, que eso ya es otro cantar.

Un abrazo, Big Moses, y un saludo a tu hermanito. Visitar tu blog tiene efectos terapeuticos, como alguna vez creo que te he comentado.

Jorge - parte I dijo...

Hola a todos, soy entrenador de categorías de formación y no he jugado nunca federado (también empecé tarde), aunque aprendí disfrutando en la calle. Puedo decir que soy un jugador callejero si es que eso tiene alguna connotación para bien o para mal, que no lo ha hecho mal en ligas municipales y que todavía pachanguea.

Presento mis “credenciales”, porque quizás haga un poco de abogado del diablo, pues se “pone a parir” a los entrenadores, y aunque aquí se alude a algún caso concreto, luego la gente tiende a generalizar y eso no está bien.

1) La valoración del juego de un jugador es subjetiva incluso utilizando estadísticas, y hacerlo a edades tempranas sirve para ver futuras posibilidades pero no para garantizarlas. ¿Cuántos jugadores que eran unos torpes acabaron destacando, y al revés? Un ejemplo claro lo tenemos con Pau Gasol que era un comparsa en los junior de oro y ahora… Las valoraciones no son fáciles, y si hay sentimientos por medio (amistad, familia), menos.

2) No sé si sería el caso, pero por desgracia, el físico es un factor muy a tener en cuenta. He tenido la oportunidad de asistir (como espectador) a las pruebas de cantera del Fuenlabrada, y ver como “mis chicos” teniendo un nivel aceptable se quedaban fuera, y los elegidos eran los dos o tres tochos que no habían visto un balón ni en pintura.

3) Aceptar el banquillo también es un proceso de madurez. Aquí no se han presentado todos los detalles, que seguro que son muchos más, pues no me creo que ni a tu hermano ni nadie se le deje sin jugar ni un minuto todos los días siendo cadete. Si fue así, tela, desde luego. Otra cosa es la pérdida de ilusión que se va generando, sobre todo cuando no te explican los motivos, y que pueden llevar al chaval a abandonar.

4) En el punto anterior esta la clave: la comunicación. Cuando un entrenador no cuenta con un jugador, o por motivos disciplinarios, o considera que tiene que mejorar tal o cual aspecto técnico o táctico, etc., el jugador tiene que conocerlo y darle los medios para poder mejorar y seguir teniendo opciones. Mirar para otro lado habla muy mal de esos entrenadores.

Jorge - parte II dijo...

...Continuación...

5) Dicho todo lo anterior, no dudo ni en este caso, ni en otros muchos, que haya entrenadores que piensen en sus “favoritos” y les traigan al fresco los demás. No niego que haya entrenadores que tenga predilecciones, y claro éstas no deberían estar por encima ni de la dinámica del equipo, ni de su rendimiento, ni de la calidad de cada jugador. Si un jugador es bueno, lo es por encima de amistades o favoritismos. El mejor criterio es el esfuerzo, el compromiso, el rendimiento…

6) En cuanto al baloncesto senior (otro mundo), cada uno tiene que valorar sus prioridades, y pretender ser la “estrella” o un jugador importante de un equipo que no se conoce no es fácil, sobre todo cuando se llega de nuevas. Ganarse la confianza requiere tiempo y paciencia (6-7 partidos parecen pocos), o quizás saber muy bien donde nos metemos. Por eso, si uno no está dispuesto al esfuerzo que supone ganarse los minutos-confianza de un entrenador que tiene sus “favoritos” y que no te conocen, lo mejor son las ligas municipales o el pachangueo con los colegas.

7) Sobre que en la mayoría de equipos el juego interior es una rara avis, y la mayoría se basa en las “mamadas” de los exteriores. Nada que alegar. Unos entrenadores no confían en los interiores porque son “bajitos”, otros porque son “torpes”, etc. Cada uno tiene su excusa, ahora, el aquí te pillo aquí te mato de los chupones que juegan por fuera, parece que les importa menos. ¿Será reflejo de la cada vez menos importancia que se da a los pivots entre los profesionales?

No será fácil que lo comprueben los lectores del blog, pero puedo prometer y prometo que diría un expresidente, que en los equipos que entreno (federados), juegan todos los chavales siempre, salvo por motivos disciplinarios (faltas de respeto a rivales, entrenadores, público, árbitros) o por ausencia de entrenamientos. A todos se les enseña con el mismo entusiasmo tanto en los entrenamientos como en los partidos, sin dejar de lado al menos hábil o al egoísta que tiene por lema “me importo yo y yo, y solamente yo”. Y finalmente, se trabaja tanto el juego interior como el exterior, es más, si alguien me acusa de dar más cancha al juego interior (insistencia por mejorar el pase interior, por meter balones, por jugar dentro-fuera, por aprender el gancho, etc.), lo reconozco: soy culpable.

Por último, como bien dice, Jacobo Rivero, el baloncesto es demasiado grande, y hay que disfrutarlo y no dejar de jugar o de ser aficionado por culpa de los irresponsables, aunque a veces no sea fácil.

costalgaraldals dijo...

Enorme post, Mo. Tienes que estar muy orgulloso de tener un hermano así. No me gusta la violencia, pero a "androminas" como este tal Luis, no quiero caligficarle como entrenador, tu hermano le tenia que ... me callo, mejor.
Lastima que den cargos de entrenador a ineptos como ese, sin valorar que además tiene que "educar" a crios, inculcar otros valores importantes en la vida, una verdadera pena.

Mo Sweat dijo...

Saludos a todos.

Por lo que veo, hay varios entrenadores (o ex-entrenadores) de base entre vosotros y este tipo de cosas duelen, además me da la sensación de que en algunos casos se me ha interpretado un poco mal, ya que no pretendo criticar a los entrenadores en general, sino a este en concreto.

Pirri; sobre algunas de las cosas que dices, te puedo decir que mi hermano jamás desobedeció ordenes técnicas ni tácticas, al contrario, era uno de los jugadores más predispuestos a aprender... si acaso, su falta era no dejarse quitar los pantalones o no aceptar según que tipos de bromas, pero creo que eso pertenece a lo que se podría llamar extra deportivo, no a razones técnicas.

Mo Sweat dijo...

Saludos y muchas gracias, Mr. Naismooth.

Me quedo con una frase que refleja perfectamente mi opinión al respecto: "Pienso que el entrenador en esas categorías debe ser un "hermano mayor" en el que confiar y al que respetar".

Por desgracia no siempre es así...

Mo Sweat dijo...

Saludos, Jorge.

Dices que aceptar el banquillo es un proceso de madurez; pues eso es cierto si eres de los peores del equipo, pero ¿hay que aceptar el banquillo si sabes que eres de los mejores y que no le caes bien al entrenador?... ¿y que no juegas porque le rompiste la clavícula jugando a rugby y porque no aceptas sus bromas "casi pederastas"?.

Personalmente solo puedo decir una cosa (ahora ya de manera más informal)..... que le den por el culo..... a lo mejor incluso le gusta..... la verdad es que seguro que le gusta...

Mo Sweat dijo...

Jorge, sobre lo siguiente:

"En cuanto al baloncesto senior (otro mundo), cada uno tiene que valorar sus prioridades, y pretender ser la “estrella” o un jugador importante de un equipo que no se conoce no es fácil, sobre todo cuando se llega de nuevas. Ganarse la confianza requiere tiempo y paciencia (6-7 partidos parecen pocos)".

Ahí tengo que decir una cosa; primero que yo soy un jugador muy limitado físicamente (rodillas, etc.), precisamente por esos problemas jamás he sido un gran reboteador, pero personalmente me considero un jugador con mucha visión de juego y con buenos movimientos de pies (aunque esté mal que yo lo diga); pues bien, en todos los equipos en que he jugado he tratado de jugar a lo Divac o Webber (para que lo entendáis)... tratando de recibir balones en el poste bajo y muchas veces doblarlos otra vez, pero eso me ha resultado imposible por el mero hecho de que nunca he tenido el placer de jugar con un base que tenga buena visión de juego... ¡ah! y como te den una, te la casques y la falles, ya puedes esperar sentado la siguiente... ja, ja, ja, ja, ja.

Mo Sweat dijo...

¡Ah! y por cierto, jamás de los jamases he querido llegar a un equipo para ser la estrella, mi intención siempre ha sido jugar en equipo, lo que pasa es que cuando te hartas de jugar con tipos así suele pasar lo siguiente (y eso no lo digo yo, lo dice incluso un amigo mio que había jugado en 2ª nacional y que también jugó de pívot)... cuando estas harto de partirte los cuernos durante todo el partido esperando que te llegue la bola y no llega nunca, la rara vez que te llega, sueles tirarte una mandarina como sea, por tus cojones y eso aun te frustra más ya que no suele entrar ni de coña...

Mo Sweat dijo...

Saludos Costas.

Sobre tu frase: "Lastima que den cargos de entrenador a ineptos como ese, sin valorar que además tiene que "educar" a críos, inculcar otros valores importantes en la vida, una verdadera pena".

¿Otros valores importantes en la vida?... pues claro que sí... en una estancia de varios días tipo colonias (no recuerdo cuando fue ni por que exactamente), mi hermano me contó que a uno de los chavales del equipo (jamás de los jamases voy a decir nombres de ningún otro jugador que no sea mi hermano), el típico chaval que a esa edad la tenía mucho más grande que el resto, entre cachondeo y cachondeo el "entrenador" lo incitó a mansturbarse delante de otros jugadores y lo hizo..... seguro que Lluís tuvo algún sueño húmedo esa noche...

Mo Sweat dijo...

¿Pero es que eso no es un valor importante de la vida?... a veces me faltan las palabras por tratar de ser políticamente correcto, la verdad, pero en algún momento de lucidez, de repente, me la suda lo políticamente correcto y me dan ganas de decirlo así, tal cual:

¡¡¡Hijo de puta!!!.

Mr. Naismooth dijo...

Mo..estas en tu blog y tienes todo el derecho del mundo a llamar a las cosas por su nombre (una mierda es una mierda, no hay que darle vueltas)...pero por favor...como sigas contando cosas de ese tio, algunos vamos a vomitar sobre el teclado.

Recuerdo en mi epoca de jugador a un arbitro que tenia fama de ser homosexual y era el blanco de las burlas de la afición allí donde arbitrase. El tema de su opción sexual (más allá de los prejuicios de la epoca, que eran muchos) no suponia ningun problema para nadie. El problema es que el tio era un arbitro NEFASTO, espantoso, horripilante...Uno de sus míticos conciertos de silbato incluyó algo tan demencial como "dobles...y vale la canasta". En fin. El caso es que un dia, alegando que la ducha de su vestuario no tenia agua caliente, el mozo se metió a ducharse con el equipo visitante (con nosotros no se atrevió, ya que nos habia masacrado ese dia y tonto no era).

No se lo que sucedió alli dentro, pero empezamos a oir unos alaridos y mucho jaleo y salimos a ver que coño pasaba. Para nuestro asombro, vemos al dos de los pivots del otro equipo, llevando en volandas al interfecto, en pelotas, que chillaba como un desesperado. Lo incrustaron en una de esas enormes papeleras de goma de aquel entonces, mientras el tipo gritaba amenazando con llevarse las fichas de todo el mundo, sanciones, etc...

El descojono fué total. El mozo, se vistió como pudo y estuvo como una hora en un despacho, con el delegado de campo, los dos entrenadores y el otro arbitro, con las fichas de ambos equipos en su poder. Al final no se sancionó a nadie ya que el incidente nisiquiera quedó reflejado en el acta. ¿?

Posteriormente me enteré de que la federación envió a aquella prenda a arbitrar competiciones infantiles (!!!!!!!) para terminar retirandole la licencia.

Aun me volvi a cruzar con el personaje en alguna ocasión, ya que no se como ni porqué, acabo siendo oficial de mesa, liando tambien algun que otro pollo destacable.

No se que habrá sido de él. No me importa demasiado la verdad. Pero espero que se haya mantenido lo más alejado posible del deporte. Tipos así no son otras cosa que respetable escoria. Y no por ser gays.

Jorge dijo...

Hola de nuevo a todos. Especialmente a Mo, al que se le agradece que saque este tipo de temas porque creo que dan juego.

Si dije en mi anterior comentario que era entrenador, era para dejar las cosas claras de antemano, pero desde luego que no para defender a impresentables como al parecer era el entrenador particular del que se ha comentado en este post.

Es más, no lo dije antes, pero lo digo ahora, si es cierto esos "detalles sexuales" que se comentan, me parece que la situación daba para algo más que una reprimenda en un blog, y en su momento se tendría que haber tomado medidas.

Digo esto, porque he conocido a un amigo que fue acoosado por su profesor de gimnasia cuando era una chavalín, y eso no tiene perdón posible.

Y desde luego no puedo defender lo indefendible por muy entrenador que sea, pues no pasar por el aro de las bromas ajenas o la rotura "fortuita" de una clavícula por hacer un poco el ganso, no son razones para apartar a un chaval del juego.

Un servidor, también juega con "sus jugadores", para mi desgracia, más de lo que me gustaría porque eso significa que la gente se escaquea o tengo lesionados y tengo que participar para jugar los 5x5, y jamás, perder, faltas o circunstancias del juego me han llevado a defenestrar a nadie. El criterio es lo primero, y desde luego, como dice algún compañero en anteriores comentarios, un entrenador de chavales es un educador en valores, y los chavales tienen que ser tratados como jóvenes deportistas y no como profesionales. Pero eso no lo entiende todo el mundo.

Por último, sobre lo del equipo senior, insisto en que hay que saber donde se mete uno (de esto puedo hablar largo y tendido por amigos que si han jugado y juegan a alto nivel) porque hay mucho mamoneo. Y mantener mi apoyo en lo que comentas acerca del juego interior como ya dije, y aunque la paciencia es una virtud, es lógico que al final acabes hasta el gorro y mandes a tomar por el saco a esos egoístas, sobre todo cuando no te ganas el pan con esto, y simplemente juegas por amor al juego, que es muy poético y puede sonar cursi, pero que es lo que sentimos aquellos que realmente amamos el juego.

Un saludo.

BigBen dijo...

Entrenadores siempre ha muchos de estos, que parece que tenga que ser lo que ellos digan y no existe otra posibilidad.

Yo tuve hace un par de años un entrenador que me hizo junto a varios compañeros la cruz, sin ni siquiera habernos visto jugar. Nosotros directamente no jugabamos y lo sabiamos.

Claro, al año siguiente, echaron al entrenador y varios de esos jugadores que no jugabamos por decreto eramos titulares.

Saludos Mo!

Mo Sweat dijo...

Muy interesante tu comentario, Mr. Naismooth.

Primero por la anécdota que cuentas, que también tiene tela...

Y segundo porque es muy importante aclarar eso, ya que en ningún momento quiero atacar ni menospreciar a nadie por ser gay, sino más bien por otras cosas como los detalles con connotaciones pederastas. Y ese tipo de detalles son igual de reprochables se trate de una persona gay o de una persona heterosexual.

Mo Sweat dijo...

Saludos, Jorge.

Hay dos frases tuyas muy grandes:

1ª: "Un entrenador de chavales es un educador en valores y los chavales tienen que ser tratados como jóvenes deportistas y no como profesionales. Pero eso no lo entiende todo el mundo".

Es muy triste que una cosa tan básica y elemental no la entienda todo el mundo...

2ª: "Simplemente juegas por amor al juego, que es muy poético y puede sonar cursi, pero que es lo que sentimos aquellos que realmente amamos el juego".

Una verdad como un templo. Y de cursi nada, el baloncesto es poesía en movimiento, es más que un juego...

Saludos, Big Ben.

Si, este tipo de cosas son tristes, pero por desgracia pasan muy a menudo... si hasta pasan en la NBA!!!, lo que pasa es que cuando se trata de una categoría infantil o cadete aun es más triste si cabe...

Pirrimarzon dijo...

Saludos Mo

En primer lugar, quería explicar mis palabras en el comentario inicial. Por supuesto he dicho varias veces durante el comentario que suponía que la situación por la que había atravesado tu hermano no tenía nada que ver con una insubordinación ni nada parecido. De hecho, la reacción de tu hermano es una reacción lógica en una persona de carácter y que no se quiere dejar pisotear.

En segundo lugar, cuando estuve hablando antes de la tarea del entrenador como aleccionador de chavales, era precisamente por lo que ha explicado nuestro compañero bloggero y entrenador Jorge. No todos están dispuesto a aceptar una disciplina de entrenamientos, horarios y demás, y que el sólo hecho de ser mejores que los demás chavales no les da permiso para hacer su propio voluntad mientras estén a cargo de un entrenador responsable. Destaco lo de responsable porque obviamente, y el entrenador que tuvo tu hermano no destacaba por esa virtud ni por otras muchas. Sin embargo, me gustaría destacar la labor educativa y docente de, imagino y espero, la mayoría de los entrenadores de categorías inferiores, porque en muchos casos tienen hacerse con una buena dosis de paciencia y sentido pedagógico. Quiero pensar que el entrenador de tu hermano fue la excepción que confirma la regla.

Saludos

Mo Sweat dijo...

Y yo también, Pirri, yo también.

Evidentemente tienes razón en lo de que muchos chavales no aceptan las órdenes o les entra una cosa por una oreja y les sale por la otra; o peor aún, son maleducados y faltan al respeto tanto a compañeros suyos como al entrenador, pero ya te digo yo que no fue el caso...

Mr. Naismooth dijo...

Por Dios que hablamos de cadetes. Si el entrenador no es capaz de hacerse de respetar a esas edades, mal vamos.

He tenido a mi cargo chavales a los que he pillado fumando porros a la salida del entrenamiento, casos de "intentos" de acoso, casos de faltas de respeto a mi persona..pero son crios, que ademas estan haciendo algo que les encanta como es jugar al basket. Nada que 30 fléxiones o una llamadita a su padre no puedan solucionar.Y si se pone muy burro, mándalo a su casa y el 99% de las veces volverá al dia siguiente totalmente "rehabilitado". Lo que haga fuera del equipo con su vida, por desgracia esta fuera de nuestra "jurisdicción". Pero en entrenes, viajes, partidos y concentraciones mandamos nosotros.
Otra cosa es ya un junior...eso es otro cantar.

He de decir que siempre tuve la confianza de los diversos clubs para solventar esos temas a mi manera. Y por suerte para mi, tuve suficiente mano izquierda para lidiar con algunos padres que son el auténtico problema del asunto.

Entrenar en categorias inferiores es un autentico gustazo, es la parte más bonita y más pura del baloncesto. Cualquiera que ensucie eso, se merece como minimo, el "hijo de puta" que le dedica Mo unos posts más arriba.

Mo Sweat dijo...

"Entrenar en categorías inferiores es un autentico gustazo, es la parte más bonita y más pura del baloncesto".

Amén a eso, Mr. Naismooth.

jr dijo...

Yo conté en dos etapas con el entrenador con aspiraciones a estrellita de un equipo de segunda división que nunca tragó que fuera un poco showman sobre la pista. Defensa y tiro, ya no había nada más. Esto se tradujo en muchos minutos de banquillo pese a que era disciplinado en los entrenos y el más talentoso dentro del talento de un equipillo de un pueblod e 10.000 habitantes formado por niños que llevan dos años jugando al basket. Otros entrenadores si supieron valorar mis cualidades pero en edad juniro me lo volví a cruzar y finalmente lo dejé.
No valía la pena luchar contra los elementos.

Mo Sweat dijo...

Una auténtica lástima eso que cuentas, Jr.; es cierto que hay muchos entrenadores que coartan el talento y tratan de hacer de los jugadores simples robots; y personalmente siempre he odiado eso... pienso que a esa edad es cuando se debe tratar que los niños exploten todo su talento, intentar que lleguen a lo máximo de sus posibilidades y no tratar de que todos jueguen igual.

¿acaso no hemos oído todos el típico caso de entrenador que se pone histérico con algún jugador suyo si da un pase por la espalda o sin mirar?... tal vez ese tipo de cosas sean cada vez menos frecuentes, pero aun existen y se por conocidos mios de entrenadores de edad cadete o junior de primer año que solo buscan su pretigio y coartan totalmente el talento de muchos jugadores, tratando de convertirlos a todos en perros de presa y en ataque siemplemente en tiradores y poco más.

Nique is better dijo...

En el baloncesto como en la vida:

a la que das poder a los mediocres, éstos, para seguir en su sitio, oprimen al que tienen debajo.

En lugar de aprender de los que son mejores que él, o como mínimo reconocer que hay gente con mayores cualidades que ellos, impiden que los mejores sobresalgan, bajando el nivel (despidos, cambio de puesto/funciones, los válidos se van/se dejan llevar hasta que se van...) y mediocrizando y emponzoñando areas enteras de la empresa.

Tan solo les importa el favor del poderoso.

¡ Que gran tio que es tu hermano, incluso con la pinta de terrorista islamista que lleva ja, ja, ja !

Mr. Naismooth dijo...

En este caso, he de tomar el papel de abogado del diablo, y mira que me incomoda tratandose del tema que es. Vaya por delante que en ningún caso pongo en duda lo que relata JR, ya que los fantoches que piensan que entrenan en la NBA abundan en categorias inferiores.

Una de las labores del entrenador de base, puede que la más desagradable, es la de "gestionar" la imaginación del niño. Hacerle entender que, lo que el ve por televisión y luego intenta imitar en el patio del colegio, es fruto de la técnica individual. A esa edad, el chaval "flipa" con el baloncesto. Quiere hacer pases por la espalda, sin mirar, piensa que solo con "desearlo" ese tiro entrará... La realidad es bien distinta. Te encuentras con chavales que no saben botar el balón con la izquierda, por ejemplo, que pasan más tiempo intentando escorzos en el aire y pases imposibles que trabajando su técnica individual. Cuesta mucho trabajo en algunos casos meterles en sus pequeñas cabecitas de NBA que los fundamentos y el espectáculo es causa-efecto.

A esas edades, lo verdaderamente complicado, es hacerles entender la importancia de los fundamentos(ofensivos y defensivos) y la "globalidad" del juego de equipo, que se entrenan también. Especialmente peliagudo en el caso de los jugadores talentosos en ataque.

Va una batallita. Siendo yo entrenador del cadete masculino en un club de cierto prestigio en la Comunidad Valenciana, un padre se presentó a uno de los partidos con una cámara de video. Una Betamax de aquellas, tamaño monstruo.

Tenia en mi equipo a un base con un talento brutal, al que su falta de estatura le impidió llegar más lejos, que era un autentico quebradero de cabeza en ocasiones por su tendencia al "espectáculo". He de decir que el chaval era muy bueno y técnicamente impecable. Tenia un dominio de balón y una visión de juego alucinantes desde benjamines. Un talento natural.

Aquel dia nos enfrentábamos al todopoderoso Pamesa, que hacia poco que se habia establecido en la élite, en una competición de la época que ignoro si aun se disputa, llamada Copa de la Federación. Mi equipo estaba a años luz del Pamesa, que tenia jugadores que rozaban los dos metros, y contaba con chicos de otra dimensión entre ellos Victor Luengo, por ejemplo. Por supuesto perdimos el partido de 60 y pico puntos, pero mis chavales dieron la cara y aquello me sirvió como inesperada arma para "enderezar" a mi base-estrella. En una jugada que permanece para la posteridad en mi memoria, mi pivot titular (que media apenas 1'83 pero que en los entrenes era capaz de machacar, el cabrón) tapona brutalmente a un jugador de Pamesa quince centimetros más alto. El Pamesa se queda bloqueado ante el "highlight" y mis chavales salen al contraataque. Tres contra uno. En esas, mi base (un abrazo Pedro, si lees esto) en vez de pasar la pelota al compañero más adelantado, que estaba SOLO, se transforma en Magic Johnson y decide dar un pase por la espalda al trailer...pase que es cortado por el único defensa del Pamesa que habia salido en transición. Ni que decir tiene que habia cuatro rivales bajo nuestra canasta frotándose las manos.

Presa de la ira de Odin, pido minuto, dispuesto a despellejar vivo a mi “estrella”, cuando reparo en aquel papi que estaba con su Betamax, sin perder detalle de nada. Ante esto, sonrio cual lobo, y me limito a decir cuatro obviedades tipo "ánimo chavales", mientras miro a mi “Magic” y señalo con sorna la cámara.

Mr. Naismooth dijo...

El martes siguiente, nos reunimos todos para ver el partido. Aquel milagro que iba adelante y atrás, tenia pause, etc... me sirvió para hacer entender a mis cachorros que el esfuerzo defensivo (que tapón, os lo juro, espectacular), el juego de equipo y el sacrificio se podian ir fácilmente al garete por la irresponsabilidad de un solo jugador.
Aquel dia todos estaban nerviosos y querian lucirse ante un rival tan importante. En el caso del pívot que luchó y se fajó (cogió 7 rebotes contra aquellas torres), consiguió destacar por su esfuerzo por el equipo. En cambió mi base destacó por su falta de criterio.

No sirvió de mucho, ya que las jugadas de fantasía y como consecuencia mis alaridos de furia, se siguieron repitiendo durante toda esa temporada y la siguiente. Pero eso si, desde entonces aquel señor, Adolfo creo que se llamaba, nos acompaño en todos los partidos locales, cámara en ristre. Y cuando algún balón se iba a la grada, o algún innecesario tiro de espaldas no entraba, los chavales sabian que el martes siguiente, la mitad del entrenamiento lo iban a pasar escuchándome disertar sobre la vida, la muerte y el sexo de los ángeles, mientras veian una y otra vez la misma jugada repetida mil veces. Como habreis comprobado, una cotorra a mi lado es el rubio de los hermanos Marx, con lo que no creo que se divirtiesen mucho.

En fin, que aunque sea ingrato, nuestra obligación es asegurarnos de que el jugador se desarrolla, evoluciona y aprende los fundamentos del juego. Con 16 -17 años va a empezar una etapa de exhaustivo entrenamiento físico y táctico, y su desarrollo técnico va a depender en un 90% de él y de su iniciativa individual. Porque se supone que en infantiles y cadetes, alguien debió dejarle claro que la mano izquierda existe y que hay que flexionar las rodillas para defender. Esa es nuestra obligación.

Mo Sweat dijo...

Saludos, Nique.

"""¡ Que gran tio que es tu hermano, incluso con la pinta de terrorista islamista que lleva ja, ja, ja !"""

¡¡Nos has descubirto!!... ¡¡aahhrgg!!.

Mo Sweat dijo...

Estoy totalmente de acuerdo contigo, Mr. Naismooth. Una cosa no quita la otra y al igual que soy partidario de dejar fluir el talento de los chavales y de por nada del mundo robotizarlos, también pienso que hay que hacerles aprender a saber cuando se pueden hacer según que cosas y cuando no.

De eso se trata, de enseñarlos y de encauzar ese talento, para tratar de que los lleve lo más lejos posible. Una reprimenda en el momento adecuado puede hacerles mucho bien, enseñarles que no pueden "fliparse" y arriesgar demasiado cuando se está decidiendo el partido es algo bueno, nada que ver con lo de limitar su talento y negarles la creatividad.

Yo creo que la clave está en ayudarles a administrar y pulir esa creatividad, no en cercenarla.

Saludos.