jueves, 8 de junio de 2023

NIKOLA JOKIC: HACIENDO HISTORIA TAMBIÉN EN LAS FINALES

A lo largo de la historia estadística de los playoffs de la NBA, solo se han llegado a registrar cinco casos de triple-doble en formato 30-20-10... y uno de ellos se produjo ayer, en el tercer partido de las presentes finales.

Estos son los cuatro casos anteriores:

22-03-1967: Wilt Chamberlain - 37 puntos, 27 rebotes y 11 asistencias.

13-04-1970: Kareem Abdul-Jabbar - 38 puntos, 23 rebotes y 11 asistencias.

11-06-2021: Nikola Jokic - 32 puntos, 20 rebotes y 10 asistencias.

16-05-2023: Nikola Jokic - 34 puntos, 21 rebotes y 14 asistencias.

Y el quinto, que además es el único en toda la historia de las finales de la NBA, se produjo ayer mismo:

07-06-2023: Nikola Jokic - 32 puntos, 21 rebotes y 10 asistencias.

Sobran más palabras.

Después de tanto padecer con la posición de pívot en los últimos tiempos, no solo tenemos dos de nivel MVP, sino que uno de ellos ya está entrando en el Olimpo de los más grandes de todos los tiempos... ¡Háganle sitio, por favor! ¡Que esto no se ve todos los días!

domingo, 4 de junio de 2023

CAMPIONS!!!... 25 ANYS DE LA LLIGA ACB 1997-98

El 4 de Junio de 1998 -hoy hace exactamente 25 años-, el TDK Manresa se proclamó campeón de liga, en lo que, a día de hoy, todavía sigue siendo el campeonato más meritorio y épico de toda la historia de la ACB. Una competición prácticamente siempre dominada por los dos grandes, Real Madrid y F. C. Barcelona, cuyo binomio solo se ha roto en un puñado de ocasiones... más allá de este título del Manresa, el Baskonia tiene 4 ligas, el Joventut 2 y Unicaja y Valencia una cada uno.

Pero es que las plantillas de todos estos equipos campeones, contaban con presupuestos mucho mayores que el del Manresa en 1998, un equipo que está acostumbrado a tener el presupuesto más bajo de la liga, año tras año, y que en la temporada 1997-98 en concreto, contaba con el tercer presupuesto más bajo de la competición, lo cual lo hace todo mucho más épico, si cabe... pero claro, contaban con Chichi Creus liderando el equipo, un hombre que no entendía de presupuestos, solo entendía de baloncesto y contaba con una mente privilegiada para ello... probablemente una de las más privilegiadas que haya pisado nunca una cancha, en cualquier lugar y época.

En Manresa todavía seguimos soñando con aquel título, el más meritorio de toda la historia del baloncesto nacional.

¡Feliz aniversario, campeones!

También a ti, Herb, estés donde estés.

For the memories...

















jueves, 1 de junio de 2023

NBA PLAYOFFS 2023: DENVER NUGGETS VS. MIAMI HEAT... O LA EXCELENCIA BALONCESTÍSTICA DE JOKIC FRENTE A LA MIAMI ARMY

Esta noche da comienzo la finalísima de la NBA, que enfrenta a los Nuggets de Denver contra los Heat de Miami. Final inédita donde las haya y la confirmación definitiva de dos equipos que han rozado la excelencia, en varios momentos, a lo largo de estos increíbles e impredecibles playoffs.

¡Sí señores! Aunque muchos dieran como favoritos a los Suns (yo nunca lo entendí) y otros llegaran a pensar que los Lakers pudieran llegar a batir a estos Nuggets, lo cierto es que Denver ha sido el equipo que ha jugado un mejor baloncesto a lo largo de la temporada. Aunque al final varios equipos del Este quedaran ligeramente por encima del baremo de victorias de los de Colorado -el primero de todos ellos, los Bucks-, lo cierto es que ninguno de ellos ha desplegado un baloncesto de más quilates que el de Jokic y cia. Un cosa es el registro final de victorias y derrotas, pero otra muy distinta son las sensaciones, y con respecto a ello, los Nuggets son el equipo que, desde que dio comienzo la temporada, me han transmitido más sobre el parqué.

Además, el momento de forma de Nikola Jokic es increíble, ¡Si hasta está teniendo mejores estadísticas en playoffs que en regular! Algo solo al alcance de unos pocos elegidos. Y no, Anthony Davis tampoco pudo con él. Me reitero en lo de que, cuando esta final termine, deberemos situarlo en ese selecto grupo de pívots que están por encima del bien y del mal, al cual solo pertenecen Wilt, Bill, Kareem, Moses, Hakeem y Shaq. Todos ellos comen aparte... después vienen los Robinson, Ewing, Embiid, Reed, Lanier, etc...

Por otro lado están los Heat... la cultura Heat, que ha vuelto a hacerlo, una vez más, siempre liderados por Pat Riley, Erik Spoelstra y su filosofía de equipo y disciplina prácticamente militar. Jimmy Butler como gran héroe capaz de las hazañas más imposibles, siempre mejor en playoffs que en temporada regular (como los más grandes), como si de una extraña mezcla entre Michael Jordan y Robert Horry se tratara, tal vez con una pizca de James Worty... Sí, Big Game James, el mítico alero de los Lakers, quién también tenía fama de que le sentaban bien los partidos difíciles e importantes.

Una cultura Heat que sigue sacando panes y peces de las piedras, con varios jugadores con roles importantes, incluso trascendentales, que empapados de dicha cultura y a base de trabajo y esfuerzo, han pasado de ser parias, jugadores no drafteados por la NBA, a triunfar en la liga. Y lo mejor de todo no es que haya alguno que se haya colado entre los Butler, Adebayo y Lowry, sino que son hasta cuatro jugadores de estas características triunfando a la vez en Miami: Gabe Vincent, Caleb Martin, Duncan Robinson y Max Strus.

Esta noche veremos qué ocurre en el primer asalto. Vamos a disfrutar de una finales inéditas que, además, también pueden llegar a ser realmente maravillosas. I love this game!

martes, 16 de mayo de 2023

ANÉCDOTAS Y DIVAGACIONES BALONCESTÍSTICAS: JOEL EMBIID... Y LA LAMENTABLE MANIPULACIÓN DE LAS NOTICIAS EN LOS TIEMPOS QUE CORREN

Desde hace mucho tiempo, la prensa, en su mayor parte, deja mucho que desear. Hay buenos periodistas, por supuesto, honestos y grandes profesionales. Pero por cada uno de ellos, hay 20 o 30 sabandijas que solo van en pos del sensacionalismo, de lo mediático, llenando artículos de datos falsos o medias verdades y publicando titulares que dan auténtica vergüenza ajena.

Esto lo podemos encontrar de forma exageradísima en la política, donde cada vez es más difícil leer un artículo que aporte periodismo objetivo, sin posicionarse en un lado o en el otro. Pero el deporte no es la excepción a todo esto. Si uno lee, por ejemplo, la crónica de un partido de fútbol entre el Barça y el Real Madrid en un periódico tipo "Marca" y en otro tipo "Sport", puede llegar a pensar que está leyendo sobre dos partidos distintos... esto, en realidad, siempre ha sido así, porque el fútbol es el fútbol y todos sabemos lo que conlleva y arrastra en este país, pero es que en los últimos tiempos he leído titulares y noticias verdaderamente vergonzosas, relacionadas con el mundo del baloncesto, cuya única intención era atraer la atención del hipotético lector, sin importar en absoluto el rigor y el buen hacer periodístico, convirtiendo sitios de baloncesto en lugares tipo "Sálvame" o "Chiringuito de Jugones"... basura, en definitiva.


Recuerdo casos en los que, por ejemplo, entré en una web de baloncesto a raíz de un titular tipo "¡Locura total! Luka Doncic ha hecho la jugada nunca vista en toda la historia de la NBA, ver vídeo"... y al verlo, resulta que es una simple jugada de las suyas, de calidad, por supuesto, pero de las que hemos visto cientos de veces a lo largo de la historia. Y como esto, multitud de cosas por el estilo.

Tras la reciente eliminación de los Sixers por parte de los Celtics, en un dramático séptimo partido en Boston, en el cual los de Philadelphia colapsaron por completo y se vinieron abajo a partir del descanso, Joel Embiid atendió a la prensa, como suele ser habitual, y ciertos periodistas sacaron de contexto una de sus frases, provocando un auténtico escándalo mediático que ha provocado que el mundo entero tildara de mal compañero, entre otras cosas, al jugador camerunés, llenándose foros y redes de toneladas de odio exacerbado hacia el pívot de los Sixers.

Evidentemente esto vino de Estados Unidos, los cuales tampoco se escapan de lo anteriormente mencionado, y más concretamente de un tweet de un medio muy importante, en el cual se limitaban a incluir un extracto de las palabras de Embiid, sacado de contexto, que decía lo siguiente: "Yo no puedo ganar solo. James Harden y yo no podemos ganar solos. Por eso el baloncesto se juega 5 contra 5. Necesitamos que todos encuentren la manera de ser mejores". Evidentemente, este tweet buscaba lo que buscaba, iba a lo que iba, y Dios sabe que lo consiguió, con creces.

Los medios de los USA se llenaron de odio hacia Embiid y los de aquí no fueron menos, con multitud de escaparates, grandes y pequeños -desde periódicos importantes hasta simples "influencers" incrustados en el mundo de las redes sociales-, vomitando basura sobre la figura de Embiid, mostrando dicho fragmento de sus declaraciones, sin ir antes a contrastar el asunto y a leerlo todo en su justo contexto, que es cuando toma sentido.


Vamos a ver la pregunta del periodista en cuestión y la subsiguiente respuesta de Joel Embiid, para poder entenderlo todo debidamente.

Periodista: "Joel, ¿Cual es el siguiente paso para ti y James, como dúo, de cara al futuro? ¿Y cuanto le insistirás este verano para que se quede aquí?"

Embiid: "Tenemos un trabajo sin terminar. No hemos ganado nada. Y sabemos que tenemos opciones de ganar. Llegamos al séptimo partido y tuvimos la oportunidad de cerrarlo todo en casa, pero no lo hicimos. Sigo creyendo que tenemos la oportunidad de ganar. Tenemos lo necesario para hacerlo, de modo que, obviamente, no sé cual es la situación. Sé que tiene una opción de jugador. O pueden renovarle, pero eso es tema de la gerencia. Es asunto suyo y yo no debo interferir en eso. Pero sigo creyendo que él y yo tenemos posibilidades de ganar, aunque serán necesarios más de dos jugadores. Todos debemos hacer autocrítica. Yo debo ser mejor y seré mejor... estoy concentrado en eso. Todos debemos tratar de encontrar la manera de seguir mejorando para poder ayudar al equipo. No puedes ganar solo. Yo no puedo ganar solo. James tampoco puede ganar solo. Por eso el baloncesto se juega cinco contra cinco, así que necesitamos que todos encuentren la manera de seguir mejorando, y con ello, nos irá bien."

A mi me parecen unas declaraciones de pura autocrítica, centradas en el dúo Harden-Embiid, lógicamente, debido a la pregunta del periodista, realizada en ese sentido. Además, dejando claro que cree en el equipo y en sus compañeros, alentándolos a todos -y colocándose él mismo en primer lugar-, a seguir trabajando y mejorando.

Todo esto no hace otra cosa que dejar al descubierto las cloacas del periodismo, la pasión por lo polémico por encima del rigor periodístico, dando al mundo una imagen muy pobre en términos generalistas. De las redes y los foros, mejor ni hablar, pura basura. Por eso nunca dejé el blog y trasvasé mis labores a las redes, incrustándome en lugares como "Facebook", donde se puede encontrar multitud de sitios de baloncesto, pero de nivel "LeBron es el G.O.A.T. y Jordan no es nadie, ni le llega a la suela de los zapatos" (o a la inversa, que es lo mismo), auténtica basura que te daña la vista solo con tratar de leerla un poco por encima.

Hace años, cuando esto de los blogs vivía su época dorada, había quién decía que el verdadero periodismo, el más puro, se encontraba en ellos, no en los medios de siempre. Que la verdadera calidad periodisticobaloncestística, más allá de un puñado de ilustres como Gonzalo Vázquez o Antoni Daimiel, estaba muy descentralizada. OK, fuera cierto o no, es algo que ya no tiene ninguna importancia, puesto que los blogs hace tiempo que murieron, o casi, siendo la atención general desviada, desde hace mucho tiempo, a las redes sociales o a sitios como "Youtube".

Por mi parte, seguiré tratando de aportar mi humilde granito de arena a este mundo repleto de periodismo fácil e inocuo, de basura sensacionalista y de mentiras hechas verdad, como si de Trumps deportivos se tratara. Que los viejos rockeros nunca mueran, ¡Larga vida al Rock & Roll!

lunes, 15 de mayo de 2023

NBA PLAYOFFS 2023: DECIDIDAS LAS FINALES DE CONFERENCIA

Ya tenemos finalistas de conferencia, repitiendo el cuadro de hace tres temporadas -el año de la burbuja de Orlando-, es decir, Celtics y Heat en el Este y Nuggets y Lakers en el Oeste. Aunque algo me dice que el resultado de ambas finales va a ser muy diferente del de 2020... el tiempo lo dirá.

Desde luego están siendo unos playoffs absolutamente sorprendentes, comenzando por la eliminación en primera ronda de los Bucks, el mejor equipo de la temporada regular, por parte de los Heat, que se clasificaron en octava posición, vía play-in. En el Oeste más de lo mismo, los Lakers (séptimos clasificados, también vía play-in) vencieron primero a los Grizzlies (segundos) y después a los Warriors (sextos), convirtiendo el factor cancha y el orden de clasificación para los playoffs en algo prácticamente surrealista.

También cabe destacar el mal sabor de boca que les quedó a otros equipos, al ser eliminados por otros a priori peor clasificados para la segunda fase, como Cleveland, con el factor cancha a favor pero derrotados en 5 partidos por los Knicks. Los propios Knicks en segunda ronda, derrotados en 6 partidos por Miami, el auténtico matagigantes de estos playoffs, o los Suns tras el flamante fichaje de Kevin Durant, que parecía que se iban a comer el mundo, pero que cayeron 4-2 frente a los Denver Nuggets, lo cual a mi me ha parecido absolutamente lógico. Parece que el fichaje de Durant nubló demasiado la mente a muchos, pero yo siempre tuve claro que mis favoritos en esta serie eran los Nuggets, el equipo que ha jugado un baloncesto de más calidad en temporada regular.


Dicho todo esto, nos encontramos ante una final del Oeste que va a enfrentar al mejor jugador de estos playoffs e indiscutible mejor jugador de baloncesto del mundo -MVP's aparte-, que no es otro que Nikola Jokic, contra un candidato firme y mayúsculo al ostentoso título de mejor jugador de la historia (no sé que más tiene que hacer para que todo el mundo lo acepte), el gran LeBron James.

Denver ha sido el mejor equipo de la regular season, por calidad de juego, por puro baloncesto, aunque Milwaukee, Boston y Philadelphia obtuvieran más victorias en el cómputo total... y en la otra conferencia. Para mi, es el favorito, aunque la defensa de Boston y el gran momento de juego de Jason Tatum pueda hacerme dudar en ciertos momentos. En la serie contra Phoenix, hubo ocasiones en las que Jokic parecía un hombre jugando contra niños. Creo que a estas alturas ya lo podemos colocar, sin temor a equivocarnos, en el Olimpo de los grandes centers de la historia... y como gane el anillo, para mi, pasará a ingresar en el ilustre sexteto (hasta ahora) formado por Chamberlain, Russell, Jabbar, Malone, Olajuwon y Shaq, aunque les pueda chocar a muchos de los que no querían que ganara su tercer MVP consecutivo, porque lo hubiera podido situar históricamente al mismo nivel que, por ejemplo, Larry Bird... ¡Qué herejía!

Lo de los Lakers es increíble, un equipo que ha pasado de acaparar críticas y memes humillantes, antes de la fecha límite de traspasos, a ser uno de los mejores equipos de la liga, solo con mover ciertas fichas y cambiar por completo la química del equipo, en el que ha sido un trabajo magnífico de Darvin Ham, un entrenador con un futuro tremendamente prometedor. Lo de LeBron es de otra dimensión, con 38 años y a un nivel que no es ni natural ni lógico a esa edad. Además, con un Anthony Davis que parece que ha llegado sano a estos playoffs y que por fin puede dar muestras de su auténtico nivel.


En el Este, la cosa va casi de super-héroes, con Jimmy Butler en modo Superman, aportando ataque, defensa e intangibles en cantidades industriales a un equipo por el que nadie daba un duro antes de que empezaran los playoffs. Ha sido dar comienzo la segunda fase, ponerse el traje y la capa, y los Heat, el octavo clasificado del Este, a la final de conferencia. Y en el otro lado, un Jason Tatum que cuajó actuaciones colosales frente a los Sixers, destacando especialmente la del séptimo y definitivo partido, con 51 puntos, 13 rebotes y 5 asistencias, además de momentos en los que se cargó el equipo a la espalda y decidió como solamente hacen los más grandes.

La final del Este bien podría definirse como el oficio y la veteranía de los Heat, liderados por un colosal Jimmy Butler y un Bam Adebayo del que poco se habla, pero que es importantísimo para su equipo, a ambos lados de la cancha, contra unos Celtics que poseen la mejor defensa de la liga y un ataque perfectamente engrasado que, liderado por Tatum, puede llegar a causar estragos a cualquier equipo de la competición.

En breve veremos como empiezan ambas finales... I love this game!

miércoles, 26 de abril de 2023

LA EVOLUCIÓN DE LA NBA ACTUAL, EXPLICADA PARA TODOS... (Una tesis largo tiempo prometida)

Este es un artículo que llevaba muchísimo tiempo retozando en mi cabeza, un escrito que os llegué a prometer a principios de la etapa "Fo Fo Fo 2.0" y que, por el motivo que fuere, siempre se fue postergando, hasta terminar congelado, incluso olvidado, indefinidamente. El hecho de haber iniciado esta nueva etapa en el blog, con fuerzas renovadas, después de varios años de la versión 2.0 que siempre fueron de más a menos, hasta llegar al punto de apenas ir publicando algún "Basketball landscapes" muy de vez en cuando y poco más, ha despertado en mi, de nuevo, el interés por terminar de materializar dicho artículo, así que, sin más preámbulos, allá vamos...

Esto trata de profundizar un poco en el porque de la NBA actual, tan dependiente del triple y tan poco dada al antaño glorioso juego en el poste bajo. También va un poco dirigido al perfil "abuelo cebolleta", dicho con todo el cariño del mundo, en el que estamos asentados mucha gente de mi generación (incluso de otras) que vivimos otras eras de la mejor liga de baloncesto del planeta y que, con toda la lógica del mundo, nos incomoda un poco esta versión de la NBA que ha imperado en los últimos tiempos y que tanto difiere de los cánones en los que permanecemos más cómodos.

GEORGE MIKAN Y EL RELOJ DE 24 SEGUNDOS

Pero empecemos por el principio, como debe ser. Partamos de que la NBA siempre -y recalco con fuerza lo de siempre- ha sido una liga en constante evolución. Podemos destacar muchos momentos clave, como cuando en 1952 se acordó ampliar las medidas de la zona, debido al enorme dominio interior que ejercía George Mikan por aquel entonces. Solo por ese hecho, el baloncesto ya evolucionó, abriendo más espacios de penetración para los exteriores, al no poder, los hombres altos, permanecer tantísimo tiempo en los aledaños del aro sin apenas moverse.


En 1954, apenas dos años después, se instauró el reloj de posesión de 24 segundos, cambiando el baloncesto para siempre. Si ahora mismo viajáramos en una máquina del tiempo hasta 1953 y pudiéramos ver un partido de la NBA de entonces, aleatoriamente, cualquier partido, nos asombraría lo aburrido que podría llegar a ser... y no lo digo por los físicos de la época o por el estilo de aquellos jugadores, sino por los ataques largos y tediosos, a menudo sin jugar a nada, como si de un partido de fútbol se tratara, mareando la perdiz, aguantando el balón y alargando las posesiones, esperando a que pase el tiempo o a que el rival se decida a hacer falta sobre el manejador para llevarlo a la línea de tiros libres.


Y, por supuesto, muchos puristas de la época, cuando se instauraron estas medidas o cambios en el reglamento, despotricaron, se opusieron y aludieron a la perversión de la pureza del juego... ¡Esto ya no es baloncesto de verdad, leñe! ¿Os suena de algo?

PÍVOTS ABUSONES Y OTROS ASUNTOS QUE CAMBIARON EL REGLAMENTO

Apenas una década más tarde, la demoledora irrupción en la liga, cual elefante en una cristalería, de Wilt Chamberlain, quién promedió 37,6 puntos y 27 rebotes en su año rookie, 38,4 y 27,2 en su segunda temporada, 50,4 y 25,6 en la tercera y 44,8 y 24,3 en la cuarta, dejó insuficientes los cambios que había provocado Mikan en 1952, de modo que la liga, de nuevo, aumentó en más de un metro la anchura de la zona, pasando de 3,6 a 4,8 metros.

Siguiendo con los gigantes abusones, llegamos a Shaquille O'Neal y al abrumador dominio físico que estaba ejerciendo en la NBA del cambio de siglo, lo que llegó a provocar que la liga, tras tantísimos años de tener prohibida la defensa zonal, cambiara de opinión al respecto. Lo que existía anteriormente era la llamada defensa ilegal, que obligaba a los defensores a defender al hombre, prohibiendo las ayudas al defensor de cualquier jugador que no estuviera en posesión del balón. A partir de 2001, se pasó a permitir la defensa zonal, con la particularidad de que, a cambio, se instauraba la regla de los 3 segundos defensivos, que, igual que la de los ofensivos, impide que un jugador pueda permanecer mucho tiempo dentro de su zona.


La combinación de estos dos factores, permisión de la defensa en zona y regla de los 3 segundos defensivos, es la que ha terminado resultando letal para un determinado perfil de jugadores. Tanto es así, que en la NBA actual no tendrían cabida jugadores como Mark Eaton o Wayne "Tree" Rollins, iconos defensivos de su época, que a la vez serían jugadores ineficaces y un auténtico lastre para sus equipos en el baloncesto moderno, por el mismo motivo que gigantes actuales como Boban Marjanovic o Tacko Fall parecen no tener cabida... pero a esto volveremos más adelante.

Podríamos mencionar más cambios y ajustes en el reglamento, que se han ido produciendo a lo largo de los años; desde los toques de dedos y acompañamientos del balón con la mano que se pitaban como ilegales en tiempos de Bob Cousy o Jerry West (los cambios de ritmo y crossovers a los que tanto estamos acostumbrados ahora, hubieran sido ilegales en aquellos tiempos), hasta la prohibición definitiva del hand-checking, también dada a principios del siglo XXI, y que ya no permite el contacto con las manos sobre el defensor, salvo que este esté de espaldas y cerca del aro.

Ciertos abusos a modo de triquiñuelas, por parte de algunos jugadores, también provocaron cambios como la llegada de la llamada "Reggie Miller rule", que castiga al jugador que, al lanzar un triple, abre las piernas descaradamente para impactar con el defensor y sacarle una falta injusta. O la llamada "Zaza rule", por Zaza Pachulia, que llegó tras aquel incidente que provocó la lesión de Kawhi Leonard y que castiga a todo aquel que invada el espacio debajo del tirador cuando este está en el aire, para proteger la integridad física del jugador y evitar lesiones. Lo más triste de esto, es que el infame Bruce Bowen usó esta dudosa práctica en muchas ocasiones, para tratar de insuflar miedo en el corazón del tirador cuando estaba en el aire y no pudiera lanzar cómodo, pero terminó yéndose de rositas, mientras que el que ha quedado retratado como el villano para la posteridad, cuando se habla de esta práctica, ha sido Pachulia.


También la regla que penaliza las faltas realizadas sobre un jugador que no esté en posesión del balón durante los últimos dos minutos de cada periodo, propiciada por la moda del "Hack-a-Shaq", que trataba en enviar a Shaquille O'Neal, repetidamente, a la línea de tiros libres, que era donde menos daño hacía... la creación del goaltending, tanto en ámbitos defensivos como ofensivos -propiciada por la superioridad física de jugadores como Bill Russell o Wilt Chamberlain-, que impide que un jugador pueda palmear o rechazar un balón, cuando este se encuentra dentro del cilindro imaginario que sería la prolongación del aro... o la regla que impide a un jugador permanecer más de cinco segundos consecutivos botando de espaldas al aro, sin lanzar ni pasar el balón, implementada cuando dos jugadores como Charles Barkley y Mark Jackson lo hacían de forma muy frecuente y la liga se encontraba, a finales de los 90, justo en los índices de anotación más bajos de toda su historia.


Por no hablar de la creación de la línea de 3 puntos en 1979, por supuesto, que muchos puristas de la época demonizaron hasta el extremo y consideraron como una perversión del juego.

¿Qué quiero decir con todo esto? Que la NBA nunca ha dejado de evolucionar, de modificar las reglas si lo creía oportuno o necesario o de hacer evolucionar el reglamento con respecto a lo que estaba sucediendo a su alrededor, siempre observando hacia donde se estaba dirigiendo el baloncesto y a sus especímenes dominantes dentro de cada época.

LA EVOLUCIÓN (FORZADA) DE LA POSICIÓN DE PÍVOT

Lo que tanto hemos padecido y criticado en los últimos tiempos, muchos amantes (entre los que me incluyo) del juego interior y, muy especialmente, del juego de espaldas al aro en el poste bajo, que es la práctica desaparición del mismo (siendo un poco dramáticos, ya que no es exactamente así), tiene como principales culpables la eliminación de la defensa ilegal -que pasó a permitir defender en zona-, la aparición de la regla de los 3 segundos defensivos y cómo los equipos de la liga se han ido adaptando a todo ello, evolucionando y buscando las formas más eficientes de producir ofensivamente dentro de un nuevo ecosistema, muy distinto al que siempre se había dado en la NBA.

Poco a poco, el perfil de pívot extremadamente dominante en el poste bajo como fueran, por ejemplo, Hakeem Olajuwon o Shaquille O'Neal no demasiados años atrás, fue desapareciendo, progresivamente, dando lugar a una bifurcación que dirigía la posición de pívot hacia dos nuevos perfiles muy diferenciados entre sí: Por un lado, el baluarte defensivo, de enorme poderío físico, todavía muy dominante en términos de rebotes, tapones e intimidación, pero con muy poco juego de espaldas al aro y ofensivamente derivado a coronar alley-oops y a tratar de reventar el aro tras algún rebote ofensivo o pick and roll (perfiles Dwight Howard o DeAndre Jordan) y, por otro lado, el perfil de pívot moderno, más polivalente, buen lector del juego, con buena mano y capacidad de pase, capaz de hacer daño desde otras posiciones que no sean necesariamente el poste bajo o los aledaños del aro, sea tirando, penetrando o distribuyendo (perfiles Pau Gasol o Marc Gasol).


Como siempre ha ocurrido a estos niveles, el talento en los hombres altos escasea, de forma que no todos los equipos de la liga podían conseguir un pívot inteligente, buen lector del juego y distribuidor del balón, que pudiera facilitar mucho las cosas a sus compañeros, como por ejemplo fueron, y sin volver a mencionar a los hermanos Gasol, Andrew Bogut, Joakim Noah o Al Horford, de modo que la evolución provocó que muchos equipos no tuvieran, ni un baluarte defensivo como Jordan, ni un pívot moderno como Pau, terminando por apostar cada vez más por los cuatros abiertos, ala-pívots móviles y con buena mano, que tanto te podían defender a un alero como a un pívot, más cuando ya no quedaban muchos que realmente hicieran daño desde el poste bajo... y ninguno que causara estragos como los Jabbar, Malone, Olajuwon u O'Neal de antaño.

¿Os habéis dado cuenta que ninguno de los ejemplos de pívot inteligente y buen lector del juego que he mencionado (Gasol & Gasol, Bogut, Horford y Noah) son estadounidenses? Esto también es un dato que marcó profundamente dicha era, puesto que los jóvenes pívots estadounidenses que fueron surgiendo, o bien respondían al perfil torre física/defensiva de Howard o Jordan, o eran Jahlil Okafors que terminaban pronto fuera de la liga o jugando minutos residuales, mientras que la NBA se fue nutriendo, progresivamente, de pívots internacionales, especialmente europeos (Vucevic, Jokic, Nurkic, Valanciunas, Gobert, Sabonis Jr., Zubac) que por lo general se ajustaban mucho más al perfil de pívot técnico, con buena mano y capacidad de pase, siendo, algunos de ellos (principalmente Jokic y Sabonis), no solo buenos pasadores, sino excelentísimos, nivel élite.


EL BOOM DE LA ESTADÍSTICA AVANZADA

Y aquí también tenemos que añadir otra cosa, muy importante, para poder terminar de entender todo esto en su justo contexto: la irrupción de la estadística avanzada y la cultura que fueron haciendo de ella determinados equipos y dirigentes, destacando poderosamente, entre todos ellos, Daryl Morey, general manager de los Houston Rockets entre 2007 y 2020, que, como amante extremo de la estadística y de las matemáticas aplicadas al deporte, forjó una cultura que llevó hasta el extremo más lunático en aquellos Rockets de finales de la pasada década, liderados por el mejor James Harden de siempre y abocados a tratar de convertir el baloncesto en una ciencia exacta, como las propias matemáticas, lo cual le granjeó tanto auténticas hordas de haters como otras de fervientes admiradores.


La cosa trataba de erradicar del juego, en la medida de lo posible, las zonas de tiro menos productivas matemáticamente hablando, es decir, principalmente la media distancia y el juego en el poste bajo. La ciencia decía que el tiro de tres, bien seleccionado y a partir de una buena circulación de balón, aporta 3 puntos con un cierto porcentaje. El mate, bandeja o tiro desde debajo del aro, es el que tiene un porcentaje mayor de acierto, por pura lógica. Mientras que el tiro de 5 o 6 metros, si combinas lo que vale, 2 puntos, con el porcentaje que conlleva, algo mayor que el del tiro de 3 pero mucho menor que el de debajo del aro, es el menos productivo y aconsejable... lo cual, fría y calculadoramente hablando, tiene su buena parte de lógica y razón.

Pero todos sabemos que el baloncesto no es una ciencia exacta, sino que es, en cierto modo, una forma de arte (como una pieza improvisada de Jazz, tal y como dijo en una ocasión Wynton Marsalis), y que a pesar de la enorme utilidad de las estadísticas avanzadas, hay cosas que no se pueden medir siempre -o al menos únicamente- de este modo, que deben mucho a la improvisación y que jamás de los jamases se pueden aplicar fríamente a cualquier plantilla o grupo de jugadores, puesto que cada equipo tiene su propia química, sus propias virtudes... y defectos, su propia idiosincrasia... y la pasión por la estadística avanzada, siempre debe servir como apoyo a todo ello, no como elemento que trate de cambiarlo todo.

LA IRRUPCIÓN DE LOS WARRIORS DE LA ERA CURRY

Pero no nos salgamos demasiado del camino. Arrancada ya la década del 2010, y tras dos finales consecutivas protagonizadas por los Miami Heat de LeBron James y Dwyane Wade y, me atrevería a decir, los mejores San Antonio Spurs de la historia, explotó de forma inesperada y sumamente impactante un equipo como los Golden State Warriors de la era Steve Kerr, que siendo analizados detenidamente, responden a una combinación de coincidencias históricas y jugadores sublimes, perfectamente amoldados por una mente como la de Kerr, que no solamente hicieron historia, sino que terminaron por cambiar el baloncesto NBA hasta ser lo que vemos hoy en día.


En los Warriors, a partir de la temporada 2014-15, se dio la eclosión, a la par, de dos de los mejores tiradores de la historia del baloncesto (Stephen Curry y Klay Thompson), liderados y entrenados por otro de los mayores maestros del tiro (Steve Kerr), primero ayudados por un pívot muy inteligente, gran pasador y facilitador, como fue el antes mencionado Andrew Bogut, e inmediatamente después por un jugador que ha influido en este cambio en el juego del que estamos hablando, incluso mucho más de lo que a menudo se le tiene en cuenta; estamos hablando, por supuesto, de Draymond Green.

CURRY Y GREEN, CAMBIANDO EL MAPA DE LA NBA

Lo de Curry fue un fenómeno mediático como pocos, provocando que muchos jóvenes jugadores, carentes de las habilidades físicas necesarias e incapaces de llevar a cabo las acciones de estrellas como Kobe Bryant o LeBron James, se dijeran a sí mismos: "¡Hey, esto sí que lo puedo hacer! ¿Por qué no puedo entrenar y entrenar y llegar a ser un tirador de tres como Curry?". Stephen, además, fue entrenando y perfeccionando tanto su lanzamiento, que amplió distancias, elevó porcentajes, batió récords y acabó convirtiendo, definitivamente, el triple en una cultura, además, teniendo a su lado al mejor triplista en catch and shoot de todos los tiempos, Klay Thompson. Mientras que uno era el mejor creándose sus propios tiros, el otro era el mejor en catch and shoot... el ingrediente Green, terminó siendo la guinda del pastel.


La importancia de Draymond en este equipo, ha sido tan grande y poderosa como la del propio Stephen Curry, convirtiéndose en (con permiso de Dennis Rodman) el mejor defensor polivalente de la historia del baloncesto, capaz de defender con eficiencia las cinco posiciones sobre la cancha, como si de una especie de Magic Johnson defensivo habláramos. Todo ello, además, siendo un gran distribuidor de balón y un excelente lector del juego, ejerciendo, sin serlo, de verdadero base del equipo, y permitiendo potenciar al máximo la capacidad tiradora de Curry, descargándole a menudo, de las labores habituales de un base y permitiéndole jugar mucho tiempo sin balón, al igual que Thompson, moviéndose ambos, constantemente, en busca de buenas posiciones de tiro.


En forma de curiosa metáfora, podríamos decir que Stephen y Draymond han interpretado el baloncesto como si de escritura árabe se tratara. Mientras que nosotros escribimos y leemos de izquierda a derecha, la escritura árabe va de derecha a izquierda, aunque sea igual de útil y pueda transmitir el mismo mensaje. Curry y Green, en el intento de potenciar al máximo sus cualidades, han pasado por completo del sistema convencional del base creador y el interior finalizador, para forjar este nuevo sistema, en el que la creación parte del interior y la anotación principalmente del base.

EL IMPARABLE ASCENSO DEL SMALL-BALL

La cuestión es que estos Warriors han jugado 6 de las últimas 8 finales de la NBA, venciendo en 4 de ellas, creando una dinastía y ayudando a elevar la popularidad del llamado small-ball, llevado a su máxima expresión y funcionabilidad entre 2017 y 2020, cuando contaron con Kevin Durant en sus filas. Con él, pudieron eliminar por completo la posición de pívot puro de sus quintetos, jugando muchos minutos y finales de partido con quintetos formados por Curry, Thompson, Green, Durant y otro escolta o alero como, por ejemplo, Andre Iguodala. La combinación de estos cinco jugadores lo permitía, pudiendo paliar defensivamente la carencia de un interior puro, gracias a la altura y envergadura de Durant, y causando estragos en las defensas de los rivales, más si estos pretendían mantener a interiores puros en pista, especialmente si no eran muy móviles defensivamente hablando.

Aquí, en el auge de la cultura small-ball, tan ligada también a la cultura del triple, hay que volver a los Rockets de Harden -o de Daryl Morey-, y su empeño extremo en tratar de matematizar el juego. En esos tiempos, ensamblaron equipos repletos de tiradores de 3 y de defensores polivalentes, capaces de defender a jugadores de distintas posiciones y tamaños, con el objetivo de ser una amenaza constante desde la línea de tres puntos y abrir carriles de paso al siempre hábil James Harden, de modo que si no se tiraba de 3, Harden penetraba y llegaba hasta el aro para, una de dos, dejar una bandeja o doblar el balón a un compañero que estuviera bajo el aro, lo cual no era tan difícil dado que su estilo de juego obligaba a las defensas a abrirse mucho para poder defender tantos intentos de triple.

Estas filosofías de juego fueron matando, lenta y progresivamente, al perfil de jugador interior lento, poderoso en la pintura, pero incapaz de defender lejos del aro. En estos últimos años, hemos ido viendo como jugadores antaño incluso All-Stars, como Dwight Howard o Andre Drummond, fueron pasando a convertirse en especialistas de banquillo, gozando de muchos menos minutos por partido, a pesar de estar todavía en plenitud física. Son jugadores cuyo perfil ofensivo ha ido menguando con la cada vez mayor proliferación de defensas zonales, siendo incapaces de anotar con buenos porcentajes desde zonas alejadas del aro, y no muy adecuados a la hora de realizar cambios defensivos si estás defendiendo a un equipo que juega al small-ball.


Otros perfiles de jugadores interiores como Greg Monroe o Jahlil Okafor, con mucha más calidad ofensiva que Howard o Drummond, pero más débiles física y defensivamente hablando, fueron literalmente borrados del mapa, exterminados sin concesiones, pues de repente, a ningún equipo les interesaba su perfil. Por no hablar de gigantes como Marjanovic o Tacko Fall, jugadores no exentos de calidad, que en otras décadas podrían haber llegado a tener un protagonismo bastante importante en sus equipos, pero que son literalmente inocuos a la hora de tratar de defender a un equipo con cinco amenazas desde la línea de 3 en su quinteto o que directamente juegue al small-ball. De ahí que intimidadores legendarios y jugadores antaño importantísimos para sus equipos como lo fueron en su momento Mark Eaton, Wayne Rollins, James Donaldson o incluso el mismísimo Dikembe Mutombo, podrían ser un auténtico lastre en la actualidad, a la hora de defender este tipo de situaciones.

EL RESURGIR DEL PÍVOT DOMINANTE Y EL FENÓMENO UNICORNIOS

El talento siempre prevalece, ante cualquier circunstancia, por ello estamos viendo aparecer, cada vez más, pívots que, a pesar de ser grandes y fuertes, también lanzan bien desde posiciones exteriores. Tenemos los casos extremos de Nikola Jokic y Joel Embiid, los dos mejores jugadores del mundo a día de hoy -junto a Giannis Antetokounmpo-, pívots de gran tamaño y calidad en el poste bajo, pero que también abren la cancha y pueden lanzar con gran acierto desde posiciones exteriores, por no hablar de la capacidad de pase, nivel G.O.A.T., del serbio. Jokic no es un portento defensivo, debido a su físico, pero lo suple con su enorme inteligencia y lectura del juego, a ambos lados de la cancha, y es que, por más que pueda tener alguna carencia defensiva, la suple con creces con todo lo que aporta en ataque, tanto en anotación como en creación de juego para sus compañeros. Embiid, por el contrario, sí es una maravilla genética capaz no solo de ser una bestia debajo del aro, técnico y habilidoso desde los postes y con muy buen lanzamiento de media distancia, sino también un gran intimidador en defensa y un jugador capaz de aguantar bien los cambios defensivos provocados por un small-ball... como dije antes, el talento siempre se abre camino, y solo era cuestión de tiempo que aparecieran pívots dominantes en la era del triple y el small-ball; tal vez un poco distintos, pero pívots dominantes al fin y al cabo.


Otra cosa muy distinta es el fenómeno de los llamados coloquialmente "unicornios". Perfiles como Kristaps Porzingis, Chet Holmgren o el inminente Victor Wembanyama, jugadores que a pesar de su enorme altura, no son pívots, para nada, sino aleros de más de siete pies. En otra época ya hubo semillas de lo que acabaría siendo este fenómeno, como el Ralph Sampson de los 80, capaz de subir el balón con 2,24 m. de altura, pero encorsetado en una época donde no se le permitía hacerlo, o Dirk Nowitzki, un jugador de 2,13 con un tiro excepcional, que a pesar de ser oficialmente un 4, en realidad jugaba como un 3. Pero es ahora, en medio de la era del triple y de la desaparición de los pívots clásicos sin capacidad de tiro ni de pase, cuando este perfil de jugador ha terminado por explotar definitivamente y cada vez van apareciendo más casos, como si los chavales de 2,18 dijeran: "¡Si me encorseto a jugar en la pintura, acabaré como Tacko Fall! ¡Prefiero ser como Curry!" Y así, una combinación de evolución genética, preparación física cada vez más avanzada y nuevas filosofías de formación en el baloncesto, están dando cada vez con mas casos de chavales de 2,15 m., 2,18 m. o incluso más, que corren como escoltas y lanzan de tres como aleros.


Y lo que jamás debemos hacer, es culparlos a ellos, puesto que viendo la triste realidad de los Drummond, Marjanovic, Fall o incluso Hassan Whiteside (este caso sí que me parece imperdonable que no esté en la NBA), es lógico que abracen este otro pefil, para así poder triunfar en la mejor liga de baloncesto del mundo, y no tener que acabar yéndose a jugar a China, como Fall, o a Puerto Rico, como Whiteside.

LA VIDA SIEMPRE SE ABRE CAMINO

Hubo un punto de inflexión, justo cuando Pau Gasol empezó a perder protagonismo en San Antonio y ya no quedaban pívots puros importantes en la liga, centros de auténtica calidad, más allá del cabeza loca de DeMarcus Cousins -cuya mala suerte con las lesiones acabó con su carrera antes de tiempo-, donde realmente me desesperé. "¡Esto ya no va conmigo! ¡No me motiva ver constantes correcalles que acaban en montones de triples lanzados a lo loco!" Y la desesperación fue real, pero dos jugadores como Embiid y Jokic me han mostrado que, igual que el talento termina por prevalecer, la posición de pívot también, evolucionando, eso sí, como tuvo que evolucionar cuando a Mikan le impidieron poder campar a sus anchas debajo del aro siempre que quisiera... o como cuando a Chamberlain se le negó poder reventar el balón en el aro cada vez que se lo propusiera, con solo un pequeño paso, y tuvo que perfeccionar su tiro de media distancia y sus fadeaways.

Ahora, un pívot, si quiere ser importante en la liga, tiene que ser capaz de aguantar cambios defensivos ante jugadores más pequeños y rápidos, a la vez que debe ser capaz de jugar más en el poste alto, distribuyendo el balón a sus compañeros, cuando las defensas zonales le impidan poder ejecutar y ser efectivo desde el poste bajo. Y si además, dicho pívot es capaz de jugar de cara al aro y de lanzar de media y larga distancia con acierto, ya lo tiene todo hecho. Por ello, del mismo modo que jugadores como Eaton o Mutombo podrían verse superados por este baloncesto de ahora y terminar siendo erradicados del sistema, estoy convencido de que talentos como los de Kareem Abdul-Jabbar, Moses Malone, Hakeem Olajuwon o David Robinson, por citar solo algunos ejemplos, no solo triunfarían por igual en la NBA de ahora, sino que las tendencias del juego actual, muy probablemente propiciarían que fueran incluso más completos, estadísticamente hablando, de lo que lo fueron en su tiempo (esto da para un futuro artículo, sin ninguna duda), dando más asistencias de media por partido y enriqueciendo su juego, dentro de un sistema que les invitaría a perfeccionar más su lanzamiento exterior, lo cual no se daba en aquellos tiempos, donde generalmente, y salvo ilustres excepciones, se les anclaba en la zona, les gustara o no.

En el baloncesto, como en Jurassic Park, la vida siempre se abre camino... nunca lo olvidéis.

sábado, 22 de abril de 2023

NBA PLAYOFFS 2023: SIXERS, KNICKS Y EL TALENTO DISPERSO DE LOS HAWKS

Rápida radiografía de como van, a día de hoy, los playoffs de la NBA:

Bucks y Heat tienen su serie empatada 1-1, con el condicionante de la lesión de Giannis Antetokounmpo. Veremos si el griego se recupera pronto y si el liderazgo y carácter competitivo de Jimmy Butler da para que los Heat puedan seguir peleándole esta serie a los cerveceros.

Denver prosigue su paseo militar frente a los Wolves, llevando ventaja en su serie por 3-0, a pesar de que el último encuentro, ya en Minnesota, haya sido algo más igualado que los anteriores. Nikola Jokic, por supuesto, ha seguido impartiendo clínics de baloncesto en cada uno de los partidos.


La serie entre Suns y Clippers ha dado para mucho, con unos Suns impresionantes, con Devin Booker y Kevin Durant a gran nivel, pero que han sufrido mucho más de la cuenta para llegar a este, de momento, 2-1 en la eliminatoria. Mérito enorme para unos Clippers sin Paul George, que de la mano de un inmenso Kawhi Leonard y del Russell Westbrook más centrado de los últimos tiempos, les han puesto las cosas muy difíciles a los de Arizona. ¿Lo más dramático? Que prosiguiendo con la maldición histórica de lesiones en los Clippers, Kawhi, tras dos partidos descomunales, no pudo disputar el tercero por molestias en la rodilla... veremos como evoluciona dicha lesión que, por supuesto, marcará el devenir de esta serie.

Sacramento está demostrando lo que ya apuntó en la temporada regular, aunque el hecho de que quién tienen en frente sean los vigentes campeones, los Warriors, parece dar mucha más igualdad a esta serie de la que, en teoría, tiene. De momento van 2-1 a favor de los Kings... veremos como evoluciona el juego de los Warriors, muy irregular esta temporada, y si la menor experiencia de los de la capital californiana les puede pasar factura en caso de llegar a un sexto o séptimo partido frente a jugadores como Draymond Green o los Splash Brothers, curtidos en mil batallas.

Igualdad máxima, de momento, en la serie entre Grizzlies y Lakers, 1-1. Nunca subestimes el corazón de un campeón, como se suele decir, y es que LeBron James y Anthony Davis, por poco que estén bien acompañados, pueden hacerle muchísimo daño a cualquiera. Hay que añadir, también, el condicionante de la lesión de Ja Morant, que no pudo jugar en el segundo encuentro de la serie.

Mención especial para tres series de playoffs:

La serie entre Philadelphia y Brooklyn, dejando aparte que vaya 3-0 a favor de los Sixers, ha dado mucho de que hablar, especialmente en su tercer y último encuentro hasta el momento. Un partido que, en ciertos momentos, se parecía más a uno de playoffs de hace 20 años que a los de ahora. A los dos minutos del encuentro, ya hubo una provocación directa de Nic Claxton a Joel Embiid, tras un mate, a la que Embiid respondió soltando una patada desde el suelo, cuando Claxton trataba, innecesariamente, de pasarle caminando por encima a modo de humillación. El incidente terminó con flagrante de tipo 1 a Embiid y técnica a Claxton.


En la segunda parte, James Harden fue expulsado directamente por una flagrante de tipo 2, al golpear, durante una acción ofensiva, a Royce O'Neale en sus partes nobles. Y la cosa todavía no quedó ahí, pues en los últimos minutos del encuentro, Claxton, tras otro mate, volvió a tratar de provocar a Embiid a través de gestos y gritos en su cara, consiguiendo que le pitaran una segunda técnica y ser expulsado. Flaco favor le hizo a su equipo.

Aparte de todo esto, el encuentro discurrió a base de golpes y defensas muy agresivas, con un Embiid que fue a parar al suelo en multitud de ocasiones, que tuvo que dirigirse al vestuario, en compañía del fisio, un par de veces y que recibía defensas de dos y tres contra uno cada vez que tocaba el balón, minimizando al máximo su capacidad anotadora... pero es ahí donde aprecié detalles de los que carecieron los Sixers en series de palyoffs de años anteriores, dando muestras de una mayor madurez como equipo, con un Embiid incapaz de recibir el balón en sus zonas de confort, pero capaz de mantener la cabeza fría e incluso de ejercer de playmaker en ciertos momentos (por no hablar del tapón decisivo sobre Dinwiddie), y un Tyrese Maxey que no para de crecer y que, en ciertos momentos, no parece la tercera espada del equipo, sino incluso la segunda. Desatascador y descarado, pero siempre con la cabeza bien amueblada, a pesar de su juventud.

Por otro lado, parece que por fin los Knicks (con ventaja de 1-2 ante los Cavaliers) han recuperado el espíritu épico y competidor que tanto se les atribuye históricamente, pero que tan pocas veces han mostrado en lo que llevamos de Siglo XXI. Y más allá de los Tom Thibodeau, Julius Randle o R. J. Barrett, que ya estaban presentes en la decepcionante temporada anterior, el principal mérito hay que atribuírselo a Jalen Brunson, un jugador realmente diferencial, que ha cambiado por completo el espíritu del equipo y que, a mi modo de ver, todavía no ha recibido el reconocimiento y el caché que realmente merece, habiendo sido obviado en las selecciones para el All-Star de esta temporada.


Jalen Brunson ya demostró mucho, muchísimo, en los playoffs de la temporada pasada con los Dallas Mavericks, formando una dupla exterior absolutamente sensacional con Luka Doncic, que les llevó hasta las finales de la Conferencia Oeste. El verano pasado, los Mavs lo perdieron y en la presente temporada, a pesar de haber fichado a una estrella como Kyrie Irving a mitad de temporada, no han logrado ni clasificarse para los playoffs... ¿La diferencia? El gen competitivo y la lectura del juego de Brunson, que tan bien combinó con Doncic. Ahora, los que se benefician de él, son los Knicks.

Por último, tenemos la serie entre Boston y Atlanta, que enfrenta la solidez de los Celtics, poseedores de, muy probablemente, la mejor defensa de la liga, al talento disperso de los Hawks, que llevan años prometiendo mucho pero decepcionando constantemente. No hay ninguna duda de que un equipo formado por jugadores como Trae Young, Dejounte Murray, De'Andre Hunter, John Collins o Bogdan Bogdanovic, entre otros, rebosa talento, pero ya hace tiempo que se pone en duda, en muchísima duda, el liderazgo de una estrella como Young, incapaz de aportar nada a su equipo más allá de su enorme talento y de una facilidad innata para sumar estadísticas.

Tras dos victorias relativamente cómodas de los Celtics en los primeros partidos, los Hawks han logrado un importante triunfo en el tercero, con muy buenas actuaciones de Young y Murray. Veremos si el siempre disperso talento de los de Georgia, finalmente logra un cierto acomodo y muestra signos de madurez, de lo contrario, puede que los mandamases de la franquicia se cansen y decidan iniciar un cambio de rumbo en la plantilla... el tiempo lo dirá.


Seguiremos disfrutando de estos playoffs...

I love this game!

martes, 18 de abril de 2023

ANÉCDOTAS Y DIVAGACIONES BALONCESTÍSTICAS: ACERCA DE LOS PLAYOFFS

Como ya habréis comprobado, recientemente este blog ha vuelto a la actividad, habiéndose cerrado "Fo Fo Fo 2.0" y sido exportadas todas sus entradas a este blog, el auténtico, el clásico, el de siempre. Esto viene a enmendar el "error", por llamarlo de alguna manera, de haber cerrado "Fo Fo Fo... Moses take us to the promised land" en Julio de 2018 y haber inaugurado un nuevo blog en 2019... ahora todo quedará en casa, tanto los más de 10 años de la etapa clásica del blog, como los años perdidos del "Fo Fo Fo 2.0", como lo que venga a partir de ahora, lo encontraréis en este, vuestro, blog de siempre.

Y ahora vamos a lo que íbamos...

Han dado comienzo los playoffs de la NBA, y algo me dice que estamos ante la que podría llegar a ser una de las mejores fases finales de los últimos años... el tiempo lo dirá.

En ocasiones se dice que no hay un claro favorito, pero esta vez pienso que no es una frase gratuita, sino que realmente es así. Algunos dirán que Milwaukee, otros que Denver, pero lo cierto es que no hay un favorito claro... y, por el contrario, sí varios equipos capaces de dar la campanada y series en las que el equipo con el factor campo a favor, no está tan claro que sea el favorito para todo el mundo.


Veremos si Milwaukee demuestra por qué es el favorito para algunos y si hace valer su factor cancha frente a todos sus rivales. Veremos si Denver demuestra en playoffs la superioridad absoluta que ha demostrado sobre los demás equipos del Oeste durante buena parte de la temporada. Veremos si Boston sigue con esa defensa impecable y polivalente que bien le puede amargar el día a cualquier equipo de la liga, además de contar con un momento de forma absolutamente sensacional de Jayson Tatum. Veremos si Philadelphia encuentra, por fin, la tecla que les pueda hacer llegar hasta las finales y aprovechar este dulcísimo prime de Joel Embiid. Veremos si el fichaje de Kevin Durant por los Suns, confirma en playoffs lo que ya ha ido demostrando en temporada regular desde que se materializó. Y veremos si estos increíbles Sacramento Kings siguen demostrando, también en playoffs, lo que llevan meses demostrando, y sorprendiendo, en la regular season. Sin olvidarnos de Memphis, Cleveland, New York o los Clippers... e incluso de equipos de play-in como Miami y los Lakers, capaces de ganar a muchos rivales si dejan atrás su irregularidad y están acertados.

Seguiremos con todo esto a medida que vaya avanzando la postemporada... I love this game!