The true object of all human life is play.
The earth is a task garden, heaven is a playground.

G. K. Chesterton

martes, 29 de marzo de 2016

Reflexiones desde Springfield: Stephen Curry, el baloncesto 2.0 y las comparaciones históricas II

En este segundo Reflexiones desde Springfield dedicado a la figura de Stephen Curry y sus Golden State Warriors, entraremos de lleno en el tema de la comparación histórica y su trascendencia en el devenir del baloncesto y la propia NBA... no tanto a nivel individual, pues redundar en la polémica con Isiah Thomas y las listas de ESPN (que ya comentamos en el anterior capítulo) me parece un tanto absurdo, al menos a estas alturas de la carrera de Stephen, como a nivel colectivo, pues estos Warriors bien podrían terminar siendo uno de esos pocos equipos capaces de lograr cambiar el curso de la historia del baloncesto.

Ha habido muy pocos equipos que se pueda decir que han cambiado la historia del baloncesto y, aunque solo el tiempo lo dirá, podríamos estar presenciando en vivo y en directo uno de ellos. Desde mi punto de vista, el primero fueron los Minneapolis Lakers de George Mikan, que en cierto modo crearon el concepto "jugador franquicia" y fueron el primer equipo de la historia del baloncesto en girar alrededor de una superestrella que dominó el juego como nunca nadie había hecho hasta entonces. Fueron el primer equipo en tener un superpívot, en dominar por completo el juego en los tableros y en sentar las bases de un lema que dominaría la NBA de las siguientes décadas: "si quieres hacer un equipo ganador, tienes que empezar por tener un gran pívot y después juntar el resto alrededor suyo". A partir de Mikan y sus Lakers, llegaron los Celtics de Russell, los Warriors y Sixers de Chamberlain, los Bucks y Lakers de Abdul-Jabbar, los Blazers de Walton, los Colonels de Gilmore, los Rockets y Sixers de Malone...


El segundo equipo que cambió la historia del baloncesto fueron los Boston Celtics de Bill Russell, pero no porque Russell fuera tan dominante como Mikan, pues para dominante su contemporáneo Wilt Chamberlain, que acaparaba récords temporada sí y temporada también, sino porque el nivel defensivo de Russell (inaudito hasta ese momento), su talento y facilidad para taponar (que convirtieron el tapón en todo un arte) y su concepto de equipo extremadamente solidario, sacrificado y batallador, provocaron que sus Celtics ganaran nada más y nada menos que 8 anillos de forma consecutiva y Russell concretamente 11 en 13 temporadas en activo (la década de los 60 fue completamente suya), algo prácticamente imposible de ser igualado jamás. A partir de los Celtics de Bill Russell (y de Red Auerbach, su entrenador, no lo olvidemos, quién creó la dinastía ganadora más larga y exitosa de la historia del baloncesto profesional americano), el baloncesto de ataque pasó a ganar partidos... y el defensivo campeonatos.


A pesar de que la defensa había ganado mucho más peso específico en el baloncesto, durante las décadas de los 70 y 80 hubo una gran proliferación de equipos con un estilo de juego rápido, vertiginoso, espectacular (probablemente influido por la ABA, pero también por el cada vez mayor número de jugadores afroamericanos forjados en los playgrounds que llegaban al baloncesto profesional), protagonizado por jugadores cada vez más atléticos y capaces de jugar por encima del aro (Julius Erving, David Thompson), con un talento ofensivo exquisito (George Gervin, Bernard King), all around players con un sexto sentido que elevó el baloncesto a su máxima expresión (Magic Johnson, Larry Bird), jugadores interiores con una gran clase y polivalencia (Spencer Haywood, Bob McAdoo), por no hablar de algunos de los pívots más grandes de todos los tiempos (Kareem Abdul-Jabbar, Moses Malone)... fue una época irrepetible, tal vez la más bella de la historia de este deporte, pero no podemos decir que ninguno de aquellos equipos, ni tan solo los Lakers del "Showtime", cambiaran la historia del baloncesto... hasta 1989.

Tras un par de años de intentarlo y quedarse a las puertas, en 1989 los Detroit Pistons de Isiah Thomas y cia., los famosos Bad Boys dirigidos por el gran Chuck Daly, consiguieron terminar con la era de dominio de los Lakers de Magic y los Celtics de Bird y fueron campeones de la NBA por dos años consecutivos. Tal fue el impacto de aquel equipo duro, ultradefensivo y de juego muy colectivo (que por el camino también había liquidado a los emergentes Chicago Bulls de Michael Jordan), que el baloncesto de la NBA cambió radicalmente a partir de ellos. Muchos equipos que pretendían aspirar a algo se volvieron mucho más rudos y defensivos (nadie olvidará a equipos como los New York Knicks de Pat Riley, los posteriores de Jeff Van Gundy, los Miami Heat del propio Riley o los Cleveland Cavaliers de Mike Fratello, entre otros) y en pocos años la NBA pasó a tener defensas más duras, ritmos ofensivos más lentos y, en consecuencia, marcadores mucho más bajos. Como ejemplo inapelable de lo expuesto, en la temporada 1988-89 (primer título de los Pistons) el global de los equipos de la NBA tuvieron una media de anotación de 109,2 puntos por partido, mientras que apenas cinco años después, en la temporada 1993-94, la media bajó hasta los 101,5... y teniendo en cuenta que todavía existía un pequeño grupo de equipos románticos, básicamente de la conferencia Oeste, que seguían apostando por correr y darle una mayor importancia al ataque, lo cual ayudó a subir un poco una media que, de lo contrario, no hubiera llegado siquiera a los 100 puntos. Todo esto tocó fondo en la temporada 1998-99, donde se alcanzó una media paupérrima de 91,6 puntos por partido... a partir de ahí, la NBA fue adoptando, poco a poco, medidas para tratar de favorecer el espectáculo y elevar la media de puntos por partido, temiendo que ese baloncesto cada vez más defensivo y menos anotador terminara perjudicando excesivamente a la propia popularidad internacional de la liga.


A partir de ahí la media de puntos fue subiendo progresivamente, de forma lenta pero sin pausa, aunque no fue hasta la temporada 2008-09 que se consiguieron alcanzar de nuevo los simbólicos, pero reveladores, 100 puntos de media. Tras dicha temporada y hasta el día de hoy, la media global de puntos ha oscilado aproximadamente entre los noventa y muchos y los 102,6 de la temporada actual y lo que resulta evidente es que en los últimos tiempos el tiro de tres puntos ha tomado un protagonismo jamás alcanzado hasta ahora en la historia del baloncesto; cada vez se lanza más desde más allá de la línea de tres, a la par que cada vez se juega menos en el poste bajo y se buscan menos situaciones interiores, a no ser que sean a partir de penetraciones desde el exterior... y ahí es donde entroncamos con Stephen Curry (máximo exponente entre los máximos exponentes de lo mencionado del tiro de tres) y sus Warriors, que vista la situación actual, el rotundo éxito de su filosofía de juego y la tremenda popularidad que los envuelve, incluido el famoso récord de los Bulls de 1996 que cada vez tienen más al alcance, bien podrían convertirse en el próximo equipo que cambie la historia del baloncesto.

Habréis notado que hemos pasado de la década de los 90 a los actuales Golden State Warriors sin mencionar apenas a Michael Jordan y sus míticos Chicago Bulls y es que, aunque parezca mentira, no fue un equipo que cambiara la historia del baloncesto, como tampoco lo fueron los Lakers de Magic Johnson ni los Celtics de Larry Bird... ni tampoco los Lakers de Shaquille O'Neal, a pesar de que el dominio ejercido por el gigantón de Newark forzara a la propia NBA a cambiar alguna regla. Y es que una cosa es ejercer un gran dominio, por más avasallador que sea, y otra cambiar el curso del baloncesto, para lo cual se deben alinear varios factores... y eso, hasta ahora, solo se ha dado en tres ocasiones ¿Serán los Warriors de Curry la cuarta ocasión?


Ahora mismo son muchos los periodistas y entendidos varios que especulan con esa posibilidad, basándose principalmente en dos premisas; primera: si un jugador como Curry ha conseguido cambiar el status quo de la liga de forma tan rotunda como inesperada, pasando por encima de valores hasta ayer mismo tan inamovibles e insuperables como LeBron James y Kevin Durant ¿No es posible que todo el baloncesto que viene por detrás trate de seguir el sendero de Stephen? Prácticamente nadie puede ser como LeBron ni llevar a cabo sus arrolladores mates, pero todos los chavales pueden parecerse a Stephen y lanzar de tres... es un detalle que, dicho así, puede parecer un tanto ridículo, pero que buscando en el fondo de la cuestión podría dar mucho que pensar, muchísimo... segunda: si el baloncesto, ya de por sí, se aleja cada vez más del juego interior puro y tira en mayor medida hacia el lanzamiento de tres puntos ¿Por qué no tomar como modelo al equipo que mejor lo ejemplifica y que, encima, lo corrobora con títulos, récords y triunfos varios?

Solo el tiempo lo dirá, pero es evidente que, de una forma u otra, estamos ante un momento histórico, a pocos partidos de llegar a unos playoffs que estoy seguro resultarán muy, pero que muy emocionantes de seguir, con un equipo, los Warriors, que intentarán hacer historia, primero consiguiendo el récord histórico de victorias en una temporada regular y después ganando su segundo campeonato de la NBA consecutivo. Unos San Antonio Spurs que personificarán la gran alternativa, siguiendo un patrón de juego mucho más clásico y, en cierto modo (salvando algunos escollos), cercano al de los Bad Boys de Detroit, con una gran defensa y un enorme juego coral, sin apenas individualismos. Y unos Cleveland Cavaliers que, junto a los Oklahoma City Thunder de Kevin Durant y Russell Westbrook, podrían ser los otros aspirantes o bien podrían certificar la caducidad de este modelo de equipo que ha abundado en los últimos tiempos (Sixers de Iverson, Lakers de Kobe, Heat de LeBron & Wade, Rockets de Harden...), basado en una o dos superestrellas que se tiran hasta las zapatillas y un puñado de jugadores complementarios que deben realizar el trabajo sucio y la intendencia sin poder optar, prácticamente nunca, a un excesivo protagonismo.